¿Con qué frecuencia hay que bañar al perro?

La higiene es fundamental en los cuidados de nuestro perro, pero siempre hay dudas al respecto. ¿Hay una frecuencia estándar? Te lo contamos.

El baño del perro siempre es motivo de controversia entre los que tenemos uno en casa: cada cuánto tiempo, con qué productos, dónde hacerlo… Lo cierto es que depende mucho del estilo de vida y el carácter del animal y también de su familia, como nos cuenta la estilista canina Mª Ángeles Gutiérrez en el vídeo.

Al margen de la frecuencia necesaria, debemos tener siempre presente que es una rutina muy necesaria para nuestro perro, no sólo por la belleza de su pelaje sino por cuestiones de salud. Una higiene correcta nos garantiza la prevención contra los parásitos y posibles infecciones, así como escudo frente a problemas de piel.

El tipo de pelo de nuestro perro también es importante a la hora de determinar los productos que usemos y la frecuencia del cepillado. Por supuesto, si el animal padece algún tipo de alergia, debemos consultar con el veterinario qué productos debemos usar, y que no se nos ocurra emplear un champú o gel para humanos. Aunque sean de PH neutro o para bebés, sus componentes no son buenos para la piel y el pelo de los perros.

Otro paso importante es la temperatura del agua, que debe ser tibia y de presión suave, para no lastimar a nuestro perro, así como un buen aclarado y secado que no deje restos de jabón en su pelo, sobre todo en las orejas. No debemos obviar tampoco el corte y cuidado de las uñas, para evitar que se enganchen con muebles o ropa y se hagan heridas, siempre según las directrices del veterinario.

Un consejo: no bañes a tu perro en ríos ni playas, pues el champú contiene componentes nocivos para el medio ambiente. El mejor lugar es un jardín o patio, si dispones de uno y hace buen tiempo. Si no, la bañera o ducha siempre es una buena opción.

Para establecer una buena rutina de baño, debemos acostumbrar a nuestro perro desde que es cachorro, para que el baño no se convierta en un momento traumático y premiarle mediante el refuerzo positivo y las caricias. Tampoco debemos ponernos nerviosos nosotros, ya que se lo transmitiremos a ellos.

En cualquier caso, la frecuencia, los pasos y el hábito lo estableceremos nosotros mismos, según nuestro estilo de vida y la personalidad de nuestro perro, pero siempre teniendo en cuenta que una rutina de higiene, sea más o menos frecuente, es indispensable para nuestras mascotas.

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