Cinco señales de alarma en el perro

¿Qué síntomas nos deben poner sobre aviso de que nuestro perro corre peligro y debemos salir pitando con él a la clínica veterinaria? La veterinaria te lo cuenta.

La veterinaria Ana Anglada, de Anaga Centro Veterinario, nos cuenta qué cinco síntomas en el perro pueden ser peligrosos y van a requerir una actuación rápida por nuestra parte llevándolo a la clínica veterinaria. ¡Atento!

1. Sangrado por cualquier parte de su cuerpo (nariz, boca, etc). Deberemos llevar rápidamente al peludo al veterinario. Lo ideal es llamar antes para que en la clínica sepan que vamos, por si necesitan preparar cualquier cosa antes y así poder tratar al peludo con más celeridad.

2. Golpe de calor. Se suele producir en verano y son más frecuentes de lo que pensamos. Los síntomas más claros son que el animal jadea mucho, está decaído, tiene las orejas y en general todo su cuerpo muy caliente.

3. Dilatación de estómago. Lo que ocurre en este caso es que al perro se le hincha el estómago y se puede producir una torsión (el estómago gira sobre su eje, se comprimen venas y arterias y la circulación de la sangre puede paralizarse afectando a los órganos). La dilatación de estómago es más frecuente en perros de raza grande como golden retriever, rottweiler, pastor alemán, boxer… y puede acabar con la vida del animal. Si observamos que nuestro perro tiene la tripa anormalmente hinchada, deberemos impedir que se mueva para que no se produzca el vuelco, llamaremos inmediatamente al veterinario e iremos a la clínica a continuación.

4. Quemaduras en las patasLas almohadillas de los perros pueden quemarse en invierno por efecto del hielo y en verano por pisar suelos muy calientes como el asfalto. En cualquiera de los casos, si esto le ocurre a tu animal, deberás llevarlo a la clínica sin más dilación.

5. Procesionaria del pino. La procesionaria del pino es una oruga muy peligrosa cubierta de pelos urticantes que emplea como dardos tóxicos cuando se siente amenazada. Si un perro tiene contacto con ella (la huele, la pisa), puede sufrir desde una reacción alérgica hasta la amputación de parte de la lengua y la muerte. Las orugas de la procesionaria del pino suelen bajar de los árboles entre febrero y marzo (a veces antes por el cambio climático) y viven tanto en pinares como en parques y jardines urbanos. La veterinaria nos alerta de que si estamos paseando a nuestro peludo aunque sea en una zona en la que no vemos pinos y nos damos cuenta de que chupa algo del suelo y empieza a babear, vayamos corriendo al veterinario. Su vida corre peligro.

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Soy redactora jefe web de Muy Mascotas y enamorada de los animales, especialmente de un golden retriever llamado Bruce y de un bosque Noruega de nombre Bombón. Me interesan los temas medioambientales y defiendo a capa y espada a los animales que no tienen voz. También me gusta levantar pesas, subirme a la bici (estática), hacer yoga, leer y lo que a todos: ir al cine, estar con los amigos y bla, bla, bla. Puedes contactar conmigo en maguilar@zinetmedia.es

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