Mi perra va a parir en casa, ¿qué hago?

Nuestra mejor amiga está embarazada y va a tener a sus cachorros pronto, en nuestro hogar. Tenemos que estar preparados para ayudarla en ese momento. ¡Sigue leyendo!

Antes de permitir que la perra se quede preñada debemos plantearnos las distintas opciones que nos aseguren que los cachorros podrán vivir en buenas familias. Si tenemos todo claro, si asumimos las responsabilidades que conlleva una gestación, un parto, una lactación y la búsqueda de familia para los cachorros, no hay nada que nos parará. Aunque desde Muy Mascotas queremos recordar que existe una gran población de animales que buscan hogar y que las familias que van a adoptar a los futuros perros, podrían coger uno de ellas y todos ayudaríamos en la protección animal.

El primer paso es buscar un macho para nuestra perra, ya sabemos que sin la imprescindible aportación del padre es complicado conseguir el objetivo. El apuesto galán debe ser un animal sano, vacunado, desparasitado, joven (menor de 6-8 años) y de igual raza o similares características (para animales mestizos). Es muy importante tener en mente la gran dificultad de conseguir adopción para animales sin raza porque si ya es difícil buscar familia a los de raza pura... imaginad la dificultad para los maravillosos "mil leches". Las protectoras están abarrotadas de estos animales.

Una vez comenzado el proceso…

Tras el encuentro amoroso pasarán entre 58 y 70 días hasta el parto. Durante este período, nuestro veterinario revisará ecográficamente a la madre, cambiará su alimentación, le pondrá al día en vacunaciones y desparasitaciones e intentará calmar a los propietarios.

La sabia madre naturaleza controla casi todo: el feto se desarrolla un 25% durante el primer mes y un 75% durante el mes siguiente. Por esta razón, la madre debe alimentarse durante la segunda parte de la gestación con un alimento especial para hembras gestantes, el mismo alimento que comerá durante la lactación y el mismo que deben comer los cachorros durante su crecimiento. Un alimento que el humano responsable debe aportar sin escatimar en gastos.

¿Es posible un parto en casa?

No solo es posible, es lo más habitual y lo más recomendable. El parto llega sin avisar... Bueno, no exactamente. El día anterior suele producirse un importante descenso en la temperatura corporal del animal. Si llevamos un control diario de su temperatura podremos estar sobre aviso. El día "D" la perra estará más nerviosa, inapetente o ansiosa. No parará quieta o se esconderá.

¿Qué debemos hacer nosotros?

El momento ha llegado. Nosotros estamos mucho más nerviosos que la perra, es lógico: ella sabe lo que debe hacer y nosotros no tenemos ni idea, lo suyo es puro instinto.

· Durante el embarazo evitaremos las medicaciones sin prescripción del veterinario, pelaremos la zona que rodea los genitales y las mamas una semana antes del parto y nos dispondremos a pasar por un maravilloso momento: ¡el parto de nuestra perra en casa!

· Antes del parto debemos tener controlado un teléfono de urgencias: una simple consulta (o veinte si es necesario) nos ayudará a superar los momentos de duda.

· Debemos ser meros observadores, estaremos a su lado pero sin molestarla.

· Nuestra única labor será tener preparada con antelación una "sala de partos" consistente en un pequeño y cómodo espacio, creado con unos tablones que formen paredes para impedir la salida de los cachorros. Puede que la perra decida no utilizar ese sugerente emplazamiento: no la forcemos, que lo haga donde quiera. Ya es bastante agobiante el proceso en sí mismo como para aguantar a toda la familia humana diciéndole dónde tiene que ponerse a empujar... ¡Faltaría más!

La perra realizará esfuerzos para "soltar"  a los cachorros, romperá aguas, expulsará bolsas y a los ¡nuevos seres vivos! Ella romperá las bolsas con sus dientes, sacará y secará a sus crías y cortará los cordones umbilicales. Nosotros estaremos presos de la sorpresa y, algunos, de la incomodidad de ver toda la sangre, etc. Aunque nos parezca un desagradable proceder es totalmente natural.

· Sólo actuaremos si la perra no presta atención a las bolsas o a los cachorros. Romperemos las bolsas y frotaremos a los pequeños, todo ello cerca de la madre, como pidiendo su colaboración. Generalmente se pondrá a trabajar tan pronto le echamos una mano.

· Si a pesar de todo estamos nerviosos o no nos vemos capacitados, llamemos al veterinario. Si el veterinario observa algún problema en nuestros comentarios nos recomendará que vayamos a su encuentro.

Si la perra lleva mucho tiempo haciendo esfuerzos (más de una hora) y no expulsa ningún cachorro, si observamos que algún animal se atasca y no puede salir o si nos estamos agobiando, acudamos a la clínica, hagámoslo sin pensarlo, las vidas de pequeños seres vivos están en nuestras manos.

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Soy veterinario, inquieto, músico adoptado y pintor sin lienzo.

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