Mi ave está enferma, ¿cómo averiguamos qué le pasa?

¿Qué sucede cuando, por más atenciones que le hemos dedicado, nuestro buen amigo cae enfermo? ¡Te contamos!

Su edad y su entorno serán dos preguntas clave
Su edad y su entorno serán dos preguntas clave

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, las aves intentan ocultar que están enfermas para que sus depredadores no las vean como presa fácil, por eso habrá que observarlas a diario detenidamente. En el momento en el que pensemos que le ocurre algo extraño, lo más importante es acudir de inmediato al veterinario. Si no, tu amigo intentará aguantar todo lo que pueda soportando su enfermedad en silencio y en la mayoría de las ocasiones el tiempo que tardamos en acudir a la clínica especializada desde que apreciamos un problema en el ave, es vital.

Cuando ya tenemos hora para pasar a consulta, ¿podemos ayudar al profesional? ¿Qué datos nos pedirá? ¿Qué puedo hacer para ayudar a mi especial colega?
Para un correcto diagnóstico del problema existen varios pasos. Entre los grandes bloques podemos citar:

- Evaluación preliminar.
- Técnicas de diagnóstico.

El propietario será la pieza clave en la evaluación preliminar

En la evaluación preliminar es muy importante la colaboración del propietario, ya que él es el que mejor conoce al animal, el que sabe cómo se comporta diariamente, cuáles son sus rutinas y cuáles no, en definitiva, los cambios que hacen sospechar una enfermedad.

A la llegada a la clínica, el veterinario nos realizará un interrogatorio exhaustivo con el fin de atar el mayor número de cabos posibles. Es por ello que nosotros deberemos plantearnos las preguntas y las posibles respuestas antes de acudir a la clínica. Pero... ¿cuáles son esas preguntas?

El profesional se centrará principalmente en los siguientes temas:

· Edad aproximada del ave: no es lo mismo las patologías que pueden afectar a un animal joven que a uno adulto.
· Si el animal está o no en contacto con otros ejemplares y si son de la misma o de distinta especie.
· Ambiente habitual del animal: localización de la jaula, alimentación, rutinas higiénicas...
· Cuáles son los síntomas que hacen que el propietario acuda a la clínica, desde cuándo los nota, a qué los atribuye...

De viaje a la clínica veterinaria

Cuando tengamos respuesta a estas preguntas, acudiremos inmediatamente a la clínica pero, si es posible, intentaremos que el animal viaje en su jaula habitual y sin limpiarla. Muchos propietarios de aves creen que llevar la jaula sucia, con los excrementos en la bandeja, son indicativo de personas poco interesadas, sucias... En realidad el veterinario estará encantado, agradecido, de que no limpiemos la jaula de excrementos. Tengamos en cuenta que las heces de un ave son uno de los mejores indicativos de problema y que puede ser necesario recoger una muestra para la realización de alguna prueba diagnóstica.

Una vez en la clínica, el profesional valorará la actitud del ave (alerta, pasiva, no reactiva...), su postura, su aspecto externo... Todas estas observaciones requieren un tiempo y son fundamentales para el correcto diagnóstico. A partir de que el profesional comience a manipular al animal, los datos anteriormente observados pueden no volver a ser apreciados.

El siguiente paso es el examen físico, para ello el veterinario ha de coger y manipular al animal. En este procedimiento se fijará en su condición corporal, sentidos, temperatura y otros aspectos como la contextura de las heces. Pero este tema lo desarrollaremos en otro artículo…

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