Conejos y otros roedores: ¿qué debes saber antes de adoptar uno?

Si te apetece aumentar la familia con un conejo u otro roedor, debes saber que ciertos aspectos cambiarán en tu vida como el tiempo o el espacio en tu hogar. Conoce con nosotros todas las cuestiones a tener en cuenta.

Adopta un conejo de una protectora
Adopta un conejo de una protectora

Los conejos, las cobayas, los ratones, etc. no van a necesitar salir a la calle todos los días ni tampoco exigirán que invirtamos grandes cantidades de dinero para sus cuidados pero sí van a demandar que les sean cubiertas ciertas necesidades básicas y tú serás quien deba hacerlo.

¿Qué pequeño mamífero debería adoptar? Recuerda que un pequeño mamífero no es un perro o un gato, no muestra su cariño como ellos, pero por supuesto tiene otras ventajas que te pueden hacer decantarte por esta mascota.
Antes de acudir a una tienda especializada o una protectora deberás plantearte los siguientes detalles:

¿Cuánto tiempo tengo para dedicarle? Cada especie va a requerir un periodo de atención determinado. Cuando tenemos la ilusión de adquirir un nuevo miembro para nuestra familia estamos seguros de que podremos darle el tiempo que necesita pero debemos pensar que esto no será un solo día y que muchas veces tendremos que quitarnos tiempo de otra actividad para dedicárselo a él o ella.
Si hablamos de los pequeños mamíferos, todos van a precisar más o menos las mismas horas. Aunque entrando en más detalle, un conejo va a requerir más tiempo que, por ejemplo, un jerbo.

¿Cuánto espacio estoy dispuesto a cederle? Parece algo egoísta plantearse esta cuestión pero otro ser va a llegar a nuestra casa que nos va a quitar espacio. Dependiendo de las necesidades fisiológicas y comportamentales del animal, necesitará más o menos espacio. Es decir, un conejo necesitará salir de su jaula y corretear por tu casa, la cobaya se limpia sola pero hay otros animales que no, el ratón necesitará una jaula de determinadas dimensiones, los excrementos de unos serán peores que otros… Lo sentimos, es así.
Las costumbres, genética, necesidad de comunicación de cada especie serán los factores en los que tienes que pensar.
El primer detalle a calcular es dónde dejarás su casa. Las jaulas de los animales de mayor tamaño podrán ocasionarte algún dolor de cabeza antes de elegir su lugar definitivo, incluso tendrás que pensar en reordenar algunos objetos de tu hogar.

¿Cuánto dinero me supondrá su manutención? El presupuesto que necesitamos es bastante inferior al que precisan los perros y gatos pero no por ello debemos olvidar que necesitan que compremos ciertas cosas. Aunque coman menos o necesiten acudir con menor frecuencia al veterinario van a seguir requiriéndolo y, con lo cual, supondrán un gasto. Tenlo siempre presente y no intentes ahorrar en su salud.

¿Encaja con nuestro estilo de vida? Normalmente no debemos cambiar nuestra manera de vivir por la llegada de una mascota a la casa. Piensa en tus hobbies, tu tiempo de trabajo, tus vacaciones…
Si crees que cambiaría las actividades que estás acostumbrado a hacer y de las que no quieres prescindir, piénsatelo antes de adquirir una mascota, aunque sea un pequeño mamífero.

¿Está de acuerdo toda la familia? La decisión de llevar un nuevo ser a casa tiene que ser aceptada por todos, porque cuando el animal esté en casa todos en algún momento deberéis haceros cargo personalmente del animal. Si una de las personas que viven en la casa no está de acuerdo y cede por el grupo, a menudo surgirán las discusiones por el animal.
Estamos pensando en la idea de que uno de los padres no quiera tener una mascota, pero el otro y los niños se saltan su deseo y adoptan una. Puede que las riñas surjan porque al final le toque a esa persona cuidar del animal en algún momento.
La opción, no tan deseable, es que se adquiera la mascota pero aceptando que ese individuo no tendrá ninguna responsabilidad sobre el peludo.

¿Has consultado a un profesional? Cualquiera de los consejos anteriores podrá explicártelos un profesional, con mayor detenimiento y de forma personal. Confía en el asesoramiento de un veterinario, especialista en pequeños mamíferos o a los voluntarios de la asociación en la que vas a rescatar a un animal.
Para asentar unas bases bien cimentadas sobre los cuidados de un conejo, jerbo o cobaya consulta al menos a uno de estos profesionales antes de incorporarle a tu hogar.

Observa que tu futuro conejo o hamster esté en buenas condiciones

Después de plantearnos todas estas preguntas llega dar el paso importante: la elección de mi mascota. 

Elige la tienda o protectora con mejores referencias y en la que cuiden correctamente a sus roedores. Para comprobar que los peludos están sanos y disfrutan de unas buenas condiciones ten en cuenta:

• Que no estén hacinados.
• Que no haya mal olor ni suciedad en el espacio en el que convivan.
• Que sus ojos estén abiertos, limpios y húmedos.
• Que su nariz no tenga ninguna sustancia alrededor, lo que sería síntoma de una enfermedad, y respire con normalidad.
• Que el culete y los miembros posteriores estén limpios de excrementos, si no fuera así el
• Que no tenga heridas ni calvas.
• Que su tripa no esté inflamada y al apretarla no haya dolor
• Que los peludos diurnos estén despiertos y atentos, eso quiere decir que mantienen las facultades plenas.
• Que sus dientes no salgan de su boca.

Etiquetas: Adopción de animalesCobayasJerboRoedoresconejos

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