La eutanasia, cómo tomar la decisión de dejar ir a nuestro gato

Aceptar que la vida de nuestro felino debe llegar a su fin es un duro proceso, sobre todo si somos nosotros quienes debemos poner el punto y final. Debemos enfrentarnos y permitirle ir.

Su amor y compañía lo compensa todo
Su amor y compañía lo compensa todo

Nadie se plantea estas cuestiones cuando, lleno de ilusión, adopta un animalito. Nos espera una vida llena de felicidad, maullidos y buena compañía. Pero los seres vivos, por su propia naturaleza, están expuestos a enfermedades, deterioro y, finalmente, la muerte. Cuando miramos a los ojos a nuestro pequeño gatito debemos ser conscientes de que envejecerá y estas cosas llegarán.

Quienes hemos adquirido un animal, sea de la especie que sea, teniendo la edad que tenga y proceda de donde proceda, lo hemos hecho aceptando unas responsabilidades para con él desde el principio y este compromiso deberá durar toda su vida. Entre otras cosas tendremos que enfrentarnos a las enfermedades que puedan sobrevenirle y le procuraremos todos los cuidados que estén en nuestra mano para su restablecimiento.

Una de las más difíciles decisiones y la mayor muestra de amor

Sin embargo, llega un momento en el que se plantean situaciones de enfermedad o deterioro vital en las que ya nada se puede hacer o en las que la vida del animal que tenemos bajo nuestra responsabilidad ya no será más una vida digna.

Y aquí topamos con los escollos éticos, desde los prejuicios religiosos o de respeto a la vida a ultranza, hasta la auténtica cobardía de no tener el valor para decidir, bajo la responsabilidad de antes, qué hacer con nuestra mascota en una situación irreversible y dramática, a menudo con el añadido del sufrimiento.

Hay quienes no consiguen ser valientes y prolongan la vida del animal por el egoísmo de seguir queriéndole tener a su lado, olvidando quizá que le estamos ya haciendo daño. En todo caso es una cuestión delicada y no es nuestra intención juzgar a nadie sin conocer su historia.

Los veterinarios se enfrentan muy a menudo a la situación de un gato o perro en estado terminal, teniendo que explicárselo a un propietario angustiado que a veces no puede ni decidir por su propia confusión.

La ley ayuda

Afortunadamente, a mi modo de ver, los profesionales encargados del bienestar animal, en concreto los veterinarios, tenemos la posibilidad legal de acabar con los padecimientos innecesarios de un animal no racional, siempre con el consentimiento del humano que ha convivido con él.

Eutanasia es la evolución del conjunto de dos palabras griegas, "eu" y "thanatos", y significa “buena muerte”, y así es como intentamos actuar en estos casos: con la mayor delicadeza, evitando traumas y sufrimiento añadido al animal enfermo. Y, por consiguiente, a su familia humana.

Si te viste en la obligación de tomar esta decisión, sabes que es una de las más duras de tu vida, sino la que más, pero también es el mayor acto de amor que harás.

Si estás en este momento ahora, te mandamos nuestra fuerza, valentía y comprensión. Nuestros pequeños nos dan todo el cariño y atención que saben darnos durante muchos años y este es el momento de devolverle tanto amor incondicional. Si con los animales terminales la ley permite realizar la eutanasia, hagámosles ese último regalo. Ellos nunca, nunca se irán de nuestro lado.

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS