El aparato locomotor del gato, ¿cómo se mueve?

Nuestros gatos son sigilosos, son ágiles pero a la vez son veloces y potentes. Todo esto ocurre gracias a la apariencia de su esqueleto y musculatura.

Pueden regular su movimiento en el aire
Pueden regular su movimiento en el aire

El aparato locomotor de los gatos les proporciona su especial capacidad para constituirse en máquinas de cazar casi perfectas y en un organismo capaz de enfrentarse a circunstancias extremas. Por lo tanto, la buena salud de estas partes del cuerpo será vital para la supervivencia de este animal, sobre todo si vive fuera de un cálido hogar.

Para obtener esta capacidad se han combinado una estructura ósea excelentemente conformada con una gran capacidad para adoptar difíciles posturas (no hay más que verles cuando se echan la siesta) y una musculatura potente que le permite una rápida carrera y unos espectaculares saltos de campeonato.

El sistema nervioso es clave para la labor del aparato locomotor

Pero una osamenta y una musculatura altamente capacitadas no podrían realizar su función al máximo rendimiento si no estuvieran coordinadas por un sistema nervioso preparado para el alto rendimiento.

El esqueleto del gato le provee de su especial forma, le confiere protección a sus estructuras más sensibles y le proporciona la ligereza suficiente para desenvolverse a la vez con velocidad y sigilo. ¡Quién lo tuviera!

Entre las características particulares de la osamenta felina podemos referirnos a su extremadamente móvil columna vertebral y a la capacidad de sus extremidades anteriores para realizar todo tipo de movimientos, entre otros aspectos envidiables.

En el caso de la columna, los movimientos son más amplios debido a que la unión entre las vértebras es menos rígida que en otras especies animales y en lo referente a la gran capacidad de movimientos de las extremidades anteriores podemos decir que se debe a la capacidad de pronación y supinación (girar las garras hacia arriba o hacia abajo) de su antebrazo y a la no existencia de clavícula (solo se presenta una pequeña reminiscencia de dicho hueso) que permite que el felino llegue con su garra hasta zonas muy lejanas de su organismo (atusado) y le facilite complejos movimientos en la caza.

Las extremidades posteriores son mucho menos móviles pero, sin embargo, la exacta longitud de sus huesos largos unida a la potencia de los músculos y articulaciones de las extremidades posteriores permiten a estos animales efectuar saltos de varias veces su altura.

Finalmente, debemos hacer referencia a la cola del gato, un depurado encadenamiento de vértebras que permite al animal gozar de un envidiable equilibrio. El felino utiliza la cola para equilibrar sus movimientos de tal modo que, cuando salta, la utiliza a modo de volante para modificar la dirección que está llevando el cuerpo entero en el aire y prepararse para el aterrizaje.

Por su lado, la musculatura del gato sería comparable con la de un atleta especializado en pruebas de velocidad, pues goza de una musculatura fuerte, fibrosa, no voluminosa...

Los mininos regulan de manera intachable los movimientos de sus músculos a las respuestas de su cerebro, adaptándose al entorno y a las circunstancias de ese mismo instante.

En conclusión, los músculos de un felino han sido diseñados para permitirle hacer movimientos explosivos, rápidos, movimientos que deben producir resultados en muy cortos plazos de tiempo, un hecho que le lleva a ser un maestro de la caza.

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