¿Por qué no hay que regañar al perro si hace sus necesidades en casa?

El adiestramiento del perro es importante en todos los sentidos, pero en cuanto a dónde hacer sus necesidades es primordial, ya que convive con nosotros.

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Si tenéis o habéis tenido perro, sabréis que los primeros meses son una odisea en cuanto a lo que las necesidades se refiere. El enseñarle a hacerlo fuera, establecer horas de salida, darle premios… de repente quedan truncados cuando, después de dos semanas, vuelve a hacer sus necesidades dentro de casa.

Primera reacción: reñirle. No pasa nada, todos lo hemos hecho. Respira hondo. Pero, como nos cuenta nuestro veterinario etólogo Pablo Hernández, regañar al perro, en este caso, es contraproducente. Para evitar llegar a este punto, podemos seguir unos sencillos pasos en la educación del cachorro que ayudarán a que él establezca su “váter” particular. Y, sobre todo, no le eches la culpa si has tardado mucho en sacarle o has ignorado sus señales de "aviso".

En primer lugar, es importante emplear el refuerzo positivo en lugar del castigo; es decir, premiarle con una galleta o un palito (¡siempre algo sano!) cuando haga sus necesidades en el lugar que hemos designado (por ejemplo, si tenemos jardín) o en la calle. El animal asociará el premio al acto y sabrá que ha hecho lo correcto.

También es importante establecer unas horas de salida a la calle y ser constantes. Por ejemplo, es buena idea sacarle después de sus horas de comida, pues normalmente coincide con cuando tienen que hacer sus necesidades. Si son muy pequeños aún, una opción es ponerles una bandeja sanitaria o un empapador (o a la vieja usanza: papeles de periódico) para irles acostumbrando a hacerlo en un sitio determinado, antes de pasar a la calle.

Y paciencia: al principio habrá que sacarles con mucha frecuencia si queremos que se acostumbren. Sobre todo, debemos procurar no perder la calma. Muchos expertos indican que hasta que no pasan uno o dos meses sin hacerse nada dentro de casa, el perro no está completamente adiestrado en este sentido. Lo más efectivo es ignorarlo: sabrá que ha hecho algo malo.

Otro elemento imprescindible es la limpieza: debemos limpiar en profundidad la zona en la que el perro ha hecho sus necesidades para que no vuelva a detectar su olor y no crea que ése es el sitio donde debe hacerlo de nuevo.

En el caso de traer un perro adulto a casa, habrá que tener mucha paciencia. No olvidemos que debe acostumbrarse a su nuevo hogar y que al principio estará descolocado. Si es algo anormal que sucede de repente, podemos consultar con el veterinario para descartar que tenga alguna enfermedad. Pero, en casos de perros adoptados, cariño, comprensión y paciencia son las claves.

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