Consejos para presentarle el bebé al perro

Aunque la llegada de un nuevo miembro al hogar no tiene por qué suponer un problema para el animal, es importante tener en cuenta ciertos aspectos clave.

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La llegada de un bebé a casa siempre es algo maravilloso, pero a la vez también provoca muchísimos cambios a los que hay que adaptarse, sobre todo en lo referido a las prioridades y horarios de la familia. En este sentido, es fundamental hacer las pertinentes presentaciones entre perro y bebé para que todo marche a las mil maravillas en la convivencia. Si el animal está correctamente educado, lo cierto es que esto no tiene por qué suponer ningún problema, así que no tienes que preocuparte lo más mínimo, aunque siempre viene bien tener en cuenta una serie de aspectos fundamentales.

Lo primero de todo, como bien apunta el experto animal Carlos Rodríguez, es que el animal esté desparasitado y vacunado para que no le contagie nada al pequeño. Si es así, puedes ir dejando que poco a poco el can se vaya aproximando de manera natural al niño para que lo vaya conociendo.

El cambio de hábitos debe hacerse de manera gradual para que al perro le resulte más fácil acostumbrarse a la nueva vida hogareña. Una adaptación que debe comenzar antes del nacimiento del bebé. Una vez el niño haya llegado al mundo, lo más normal es que las rutinas cambien y es lógico que el tiempo de paseo con tu peludo disminuya (pero, ojo, siempre tendrá que que satisfacer las necesidades del animal). Por eso, es recomendable que en las semanas previas vayas recortando poco a poco el tiempo que pasas con él fuera de casa para que así se vaya acostumbrando. Lo más importante es no hacerlo de manera brusca.

Además, también es buena idea que vayas dejando poco a poco objetos del bebé por la casa como chupetes o biberones para que al perro le vayan resultando familiares. También es bueno que se acostumbre a ciertos olores como los jabones o las colonias del niño. Esto es lo que se conoce como asociación positiva.

Algo que también puedes hacer y que te resultará de mucha utilidad en esta situación es, por ejemplo, permitirle al perro que olfatee la habitación donde dormirá tu hijo. También es importante que tenga muy claro que en este lugar debe primar la obediencia, pues estará en contacto con un niño cuya vida es aún muy frágil. Eso sí, házselo entender pero de buenas maneras, pues de lo contrario el can podría desarrollar cierta hostilidad hacia el bebé.

Cuando llegue el momento de hacer las presentaciones, es importante que el perro esté calmado, asegúrate de llevarle a dar un buen paseo previamente para que libere energía. Además, lo normal es que lleve algunos días sin ver a la mamá por lo que en cuanto lo haga, se abalanzará hacia ella para mostrarle cuánto la ha echado de menos. La clave, saludar al can con total naturalidad, preferiblemente sin el bebé.

Es lógico que los primeros días te dé cierto reparo que se acerque al niño, por eso lo irá haciendo poco a poco. Cuando lo haga por primera vez, debes asegurarte de que sea con correa por si acaso. Lo más seguro es que no haya ningún problema, pero nunca viene mal ser precavido. Eso sí, mejor si la correa no está muy tensa.

Como consejo extra, destacar que sería recomendable tratar de que el perro no se sintiera desplazado, por lo que –y aunque como es lógico, los primeros días la atención se la lleve casi toda el pequeño- dediquemos aunque sea unos minutos a acariciar al perro y a hacerle sentir querido.

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