Consejos para tener una buena relación con tu gato

Jugar con juguetes en vez de con las manos, no acariciarle la tripa si no sabes si le gusta, darle espacio para que él se acerque por su propia pata o no molestarle mientras duerme son algunos de los consejos que Gabriella Tami, doctora en Veterinaria y máster en Etología de la Fundación Affinity nos da para relacionarnos correctamente con nuestro gato.

Convivir de manera sana con tu gato es vital para que vuestra relación sea duradera y tanto humano como animal seáis felices. Para que todo fluya, es básico conocer ciertas costumbres, rasgos del carácter y características intrínsecas a los felinos domésticos. De este modo, sabremos si cuando nuestra mascota se va ella sola a una habitación de la casa para estar en soledad es conveniente acompañarla o no o entender por qué no debemos forzar el contacto con otras personas, animales o incluso con nosotros mismos.

Algunas pinceladas

Entendemos que quieres darle todos las caricias del mundo a tu gatito y no hay nada malo en ello sino todo lo contrario, pero tienes que entender que igual que hay personas que adoran el contacto y hay otras que prefieren que no le toquen una determinada parte de su cuerpo o directamente lo evitan o lo consienten en determinadas circunstancias y sin mucha efusividad, a tu gato puede no gustarle que le acaricies la tripa, le toques la cola, las patas y que le cojas en brazos. Por lo general, los gatos admiten de buen grado que se les acaricie bajo el mentón, detrás de las orejas y por delante. Importante: si tu minino aplana las orejas y empieza a gruñir o bufar al tiempo que da latigazos con la cola, te está diciendo que lo dejes en paz.

Además del cariño, para que tu gato y tú seáis muy felices deberás jugar con él. El juego generará unos lazos de amistad muy estrechos y de paso a él lo mantendrá ágil y sano. A ti te puede ayudar a desconectar de los asuntos y prisas del día y seguro que te dará mucha alegría ver al animal motivado. Para jugar con tu colega, hazte con juguetes específicos de gatos. Si es bebé no juegues con él con las manos o los pies o lo pagarás caro cuando sea adulto. Lo que ocurre en estos casos es que el animal interioriza que tus manos, tus pies o tus piernas en movimiento forman parte del juego y cuando crece seguirá pensando lo mismo y al más mínimo gesto los morderá. Cuando esta costumbre se arraiga en su comportamiento es muy complicado revertirla.

No desvelamos más, el resto de consejos los tienes a continuación.

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