Tres comportamientos del perro que no deberíamos permitir

Entre todas las conductas que no nos gustan de nuestro mejor amigo hay tres que se llevan la palma. ¿Cuáles son? ¿Por qué no deberíamos dejar que las haga?

El estrés o una enfermedad pueden hacerle comportarse mal

Estamos hablando de patologías, de enfermedades, de serios problemas que afectan, en primer lugar, al animal, y de rebote a sus familiares humanos y al entorno que le rodea.

La lista de problemas de comportamiento si no educamos bien a nuestro animal puede hacerse extensa, pero existen tres conductas que especialmente nos sacan de quicio y hay que tratar: la agresividad (el peor de los casos), las eliminaciones inapropiadas y las conductas destructivas.

Estos problemas aparecen por desconocimiento del comportamiento del perro. La mayoría de los propietarios no valoran la gran importancia de adecuar a su mascota en una posición concreta dentro de la familia. El cariño mal entendido, la ignorancia y el desprecio total de las necesidades del perro suelen ser las principales razones que dan lugar a la aparición de conflictos.

 

Quiere ejercer su dominancia

La agresividad por dominancia es el "problema estrella" de la innumerable lista de agresividades del perro. Los cánidos en general siempre tienen como referencia a un líder dominante al que se subordina, de forma prácticamente lineal, el resto de integrantes del grupo.

La mayoría de los propietarios interesados en este tema supone que esta posición, en el entorno familiar, se gana por continuas interacciones de antagonismo con su perro. Vamos, que piensan que para poder dominar al perro hay que ejercer gritos o castigos. Nada más lejos de la realidad, la posición jerárquica de dominancia se obtiene por deferencia y no por interacciones antagónicas. El perro admite su posición como una manifestación de cariño, de aceptación, de admiración...

¿Cómo evitamos que el perro coja la posición de dominancia?

Nuestro buen amigo, sobre todo cuando es joven, posiblemente intentará desafiar el orden establecido. Si en el entorno familiar no existe disciplina, la rebelión será sencilla.

Ese cachorro mimoso, dulce e hiperprotegido, que comparte nuestras zonas de descanso, que come nuestras mismas comidas, que no recibe ni el más mínimo reproche ante cualquier acto de insubordinación o desobediencia se convertirá en un animal adulto incontrolable, rebelde y, en muchos casos, peligroso, sea del tamaño que sea.

Todos los miembros de la familia deben implicarse en la educación

Cuando una familia se responsabiliza de un perro, debe aplicar un criterio educativo estable, proporcionado y que debe ser cumplido por todos los integrantes de la familia. Si lo hacemos, estaremos proporcionando tranquilidad a todos los componentes del entorno familiar. Todos los que conviven con el animal, sin excepción, deben controlarle. El perro, aunque a muchos les pueda parecer extraño, estará más tranquilo y más feliz sabiéndose el último del escalafón, que padeciendo el diario estrés que le supone tener que pensar en cómo ingeniárselas para alcanzar posiciones de mayor privilegio.

Destroza las cosas de la casa

Nuestro buen amigo no decide, de repente, morder los muebles como protesta a una inadecuada decoración. ¿Por qué esos cambios de comportamiento? ¿A qué se deben esas alteraciones?

Por un lado, podríamos considerar que las razones que conducen a un perro a manifestar comportamientos no deseados se deben a las injusticias que nuestro buen amigo padece. Las alteraciones de conducta se producen por el desconocimiento que el ser humano tiene de la forma de ser del animal, de sus necesidades y de sus sentimientos. El perro actúa de manera anómala porque no somos capaces de apreciar su especial forma de dar y recibir cariño.

¿Por qué ha empezado a hacer pis en casa?

Si queremos ajustarnos a la verdad científica, deberíamos saber que un perro sufre alteraciones de comportamiento por múltiples causas como variaciones en la concentración plasmática de hormonas, por cambios debidos al aprendizaje, por distintas patologías, por el envejecimiento...

Si nuestro animal sabía hacer sus necesidades en casa y de repente ha empezado a hacerlo en la alfombra o sofá, debemos acudir a nuestro veterinario. Puede tratarse de un problema psicológico pero también de una enfermedad. Sea cual sea la razón estamos ante un problema que debemos resolver por el bien del animal y de nuestro hogar.

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Soy veterinario, inquieto, músico adoptado y pintor sin lienzo.

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