¿Tienen los perros una “personalidad” propia?

Tu animal es diferente al resto de perros que os encontráis en el parque y no nos referimos al color de su pelo, ¿crees que tiene una forma de ser única?

Su genética y raza suelen influir en su "perronalidad"
Su genética y raza suelen influir en su "perronalidad"

Los perros son seres irracionales, hasta que un estudio demuestre lo contrario, pero a pesar de su falta de razonamiento cada ser tiene su propia personalidad o, para ser menos humanos, forma de ser.

La comprensión de los perros tiene tres niveles: adaptativa, funcional e instintiva... tres tipos de inteligencia que poseerán en distintas proporciones los diferentes ejemplares de canes según su única e inimitable "perronalidad".

Parece que los animales que poseen una inteligencia instintiva poco definida lo compensan con un alto nivel de inteligencia adaptativa. Por el contrario, los animales de marcada inteligencia instintiva presentan una mayor dificultad para sacar partido a su inteligencia adaptativa.

Parece claro que los distintos tipos de inteligencia se compensan, se complementan... Debemos tener muy presente que nuestro ejemplar dispondrá de unas características "intelectuales" determinadas y que serán con ellas con las que tendremos que trabajar, las que podremos potenciar y a las que debemos ajustar nuestras expectativas. Sin llegar a agobiar al can cuando no queremos darnos cuenta de que no posee una cualidad.

Todo ejemplar es único, inimitable, incomparable... aunque el perro que comparte con nosotros nuestras vidas sea un espécimen de rancio abolengo y ajustado a los estándares de su raza, sin duda exhibirá características propias, únicas y exclusivas de su característica "perronalidad".

Su inteligencia instintiva vendrá más o menos marcada por su línea genética, su inteligencia funcional estará más o menos definida por las aptitudes de su raza... pero a pesar de los márgenes que acotan y nos hacen prever su posible comportamiento, nuestro querido amigo seguro que nos deleitará con alguna o múltiples sorpresas.

La forma de ser de un animal es la clave en su capacidad de aprendizaje

Este conjunto de situaciones no esperadas, que nos sobrevienen sin intuirlas, adquieren tal importancia que podemos decir que la "perronalidad" de un animal es el principal punto a tener en cuenta si estamos valorando la capacidad de trabajo de un ejemplar. Es fantástico que el animal que tenemos delante goce de las proporciones adecuadas de los distintos tipos de inteligencia, pero de nada nos servirá si ello se ve limitado por su escasa y personal disposición a utilizar sus recursos.

Muchos de los factores relacionados con la "perronalidad" vienen determinados de forma genética, de ahí que podamos seleccionar rasgos concretos del comportamiento de una raza o de un ejemplar. La continua selección de unos caracteres fijos de determinados individuos, pueden llegar a hacernos pensar que los animales obtenidos no tienen nada que ver con el estándar original del que partieron.

Son muchos los rasgos que darán forma a la individualidad de un ejemplar, pero todos ellos pueden ser incluidos en dos grandes bloques:

En primer lugar, las actitudes del animal hacia los seres humanos, como prestar atención, la mayor o menor predisposición a integrarse en una familia...

Por otro lado, el gran bloque en el que incluimos todos los rasgos que evidencian una mayor o menor disposición del animal para aceptar la dominancia del hombre, como la aceptación de zonas en el hogar, las rutinas alimentarias y no alimentarias...

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