¿Qué nos dice el perro según el tono y la frecuencia del ladrido?

Se comunican cuando se sienten solos, cuando quieren demostrar su liderazgo, cuando tienen hambre... pero ¿qué sonidos emiten? ¿Y qué significado tienen?

El dolor les hace ladrar de forma aguda
El dolor les hace ladrar de forma aguda

Una de las formas por las que los perros se relacionan con los seres de su entorno es a través del ladrido. Un sonido que han conservado desde sus primeros padres y que adaptan según las circunstancias y el ser que será receptor. Es por esto que deberemos prestar mucha atención a dos de sus particularidades: el tono y la frecuencia del ladrido.

El tono

El tono con el que un animal emita sus ladridos o gemidos nos dirá mucho acerca de lo que le está ocurriendo.

Por ejemplo, podemos indicar que los sonidos graves suelen acompañar a situaciones de amenaza y normalmente son el aviso previo de una agresión. Mucho cuidado entonces.

Por su parte, con los tonos agudos, muy agudos, el animal nos está queriendo transmitir que está viviendo una situación de dolor por algún motivo. En tonos altos, no tan agudos como los anteriores, el animal expresa alegría, bienestar... Por supuesto, podrás identificar cada uno por las posturas y movimientos que acompañan a los ladridos de tu perro.

La frecuencia

Si nos centramos en la frecuencia del sonido o la repetición del mismo, diremos que cuando los sonidos emitidos por un can se repiten de forma continuada y rápida, indican excitación y, por lo general, cuando los sonidos son prolongados indican intencionalidad: el animal nos está avisando de forma consciente.

Y como muestra de los distintos tipos de sonidos que emiten los perros... Aquí van unos cuantos botones:

· Jadeo: no siempre aparece tras el ejercicio o por las altas temperaturas. El can también jadea como un inequívoco signo de excitación.

· Gemidos largos y agudos: cuando quieren algo de nosotros. Característico de perros "pedigüeños" o hiperapegados al propietario. El animal reclama atención porque está acostumbrado a que le funcione.

· Gruñidos de frecuencia y tono variable: se dan en animales que se enfrentan a situaciones de miedo. También en animales inseguros.

· Gruñidos de tonos bajos: nos está transmitiendo advertencia.

· Gruñidos de tono bajo seguido de ladrido: advertencia de ataque.

· Aullido o ladrido corto y agudo: significa que ha tenido un dolor repentino.

· Uno o dos ladridos agudos y breves: este es el saludo típico de los perros. Alégrate por ello.

· Ladridos prolongados: se dan en animales que pasan mucho tiempo solos y demandan atención.

El lenguaje entre perro y su humano puede ser único entre ellos

Los anteriores no dejan de ser unos ejemplos del extenso "vocabulario" de nuestros buenos amigos. Quizás a muchos no les parezcan adecuadas las interpretaciones sugeridas. ¡Lógico! No olvidemos que el diccionario perro-propietario es algo muy personal.

En lo que a mí respecta, puedo asegurarles que mi añorado perro Roko era un fiel reflejo de lo expuesto. Sólo faltaría apuntar un sonido que aún hoy no deja de sorprenderme: su "bufido".

Roko bufaba. Lo hacía cuando alguien se aproximaba a su territorio, sobre todo si se trataba de alguien desconocido.

Ante estas situaciones, Roko salía disparado hacia la puerta, miraba fijamente a la inerte madera... ¡Y bufaba!

Era su forma de advertir a los individuos que no tenía "fichados" que no debían acercarse más, que él estaba ahí, que ese era su territorio y el de su familia, que si se atrevían a franquear la puerta debían atenerse a las consecuencias.

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