Problemas de comportamiento en las aves

Ciertas situaciones o vivencias han hecho que nuestro pájaro cambie su conducta pacífica y amable. Vamos a descubrir las causas por las que presenta variaciones en su forma de ser.

Necesitan recibir estímulos adecuados a sus características
Necesitan recibir estímulos adecuados a sus características

Los problemas de comportamiento de las aves son más frecuentes en aquellas que poseen un elevado “psiquismo” es decir, en las consideradas más inteligentes. Se conoce que los pájaros domésticos más inteligentes son las psitácidas por lo que serán los que mayores problemas de conducta presenten debidos a su entorno.

Ante la sospecha de que nuestro colega plumífero presenta un problema de comportamiento, debemos acudir inmediatamente a la consulta del veterinario especialista en seres plumíferos para que examine al animal y dé con la razón de tal cambio de conducta. En muchas ocasiones, las complicaciones de sencilla solución se tornan en complejas por no acudir en su debido momento a la clínica.

Entre las principales causas que dan lugar a algún problema de comportamiento tenemos:

· Conductas innatas: todas las especies de aves tienen unas conductas “grabadas” en su ADN que le vienen dadas como miembro de una especie avícola concreta. Si alguna de esas pautas vitales (alimentación, reproducción...) entra en conflicto con el estilo de vida que le damos en nuestros hogares, surgirán los problemas y cambios comportamentales.

· Estímulos y entorno: los pájaros necesitan reconocer un entorno familiar, sin sorpresas, previsible, en el que tengan una vida tranquila y monótona. Además, necesitan recibir estímulos adecuados a sus características. Si esto no sucede y el ave encuentra sobresaltos en su día a día o vive algún acontecimiento que le produce ansiedad, el animal generará sus propias rutinas (conductas repetidas o esterotipias) para proporcionarse tranquilidad a sí mismo.

· Impronta: la impronta es el “proceso de aprendizaje que tiene lugar en los animales jóvenes durante un corto período de receptividad, del que resulta una forma estereotipada de reacción frente a un modelo, que puede ser otro ser vivo o un juguete mecánico”, según la Real Academia de la Lengua Española. Esta permite a un ser irracional identificarse como ser vivo de una especie en particular.

En el caso de las aves, esto sucede cuando los ejemplares alcanzan la madurez sensorial (vista, oído...).

Si es un animal criado a mano, la impronta recibida “les hace creer” que son personas. Este serio conflicto provoca que en la edad adulta y en periodos reproductivos no acepten a las parejas de su especie ya que “pretenden” mantener relaciones con los que creen que son de su especie: las personas.

La agresividad puede ser intraespecífica o interespecífica 

La agresividad puede llegar a desencadenarse por un exceso de individuos en la jaula o en la pajarera, ya sea por competencia por el territorio, lucha por el alimento, enfrentamientos en época de reproducción para conseguir una pareja, por el comportamiento difícil propio de una especie, por la defensa de la prole... En todos los casos mencionados, esta conducta ofuscada se conoce como intraespecífica porque se dará entre individuos de la misma especie. 

En el caso de que la agresividad se dirija hacia otras especies: contra el hombre, otros animales de compañía que habitan en el hogar, etc, se conoce como agresividad interespecífica y suele deberse a la manipulación, al miedo o a una mala experiencia que haya tenido con un ser de esa especie.

CONTINÚA LEYENDO