¿Por qué los gatos a veces se portan mal con nosotros?

Los gatos nos quieren y nos respetan pero, a veces, debido a un problema de educación, siguen malas conductas que influyen directamente al humano. Tenemos que aprender a evitarlo.

Con el juego los gatos se pueden sobreexcitar
Con el juego los gatos se pueden sobreexcitar

Los gatos no se merecen la fama de ariscos que tienen pero, a veces, por no haber recibido una correcta y firme educación, pueden portarse mal con nosotros. El juego, la hora de dormir o los momentos en los que no le dejas hacer lo que quiere pueden ser motivo de molestias entre propietario y felino.

Cuando juegan, los gatos se pasan de agresivos 

No les pasa a todos pero a algunos se les va de las "patas" lo de jugar.

El juego para tu felino es una extensión de su instinto de caza. En él exterioriza sus habilidades de escondite, ataque y predación. Si no tienen compañeros peludos para despejarse, tú serás el receptor de tales destrezas, sobre todo si tu animal pasa tiempo solo.

El procedimiento del juego será empezarlo tranquilamente pero, a medida que se va excitando, irá perdiendo los modales por lo que te morderá y arañará.

Solución: evita ser la víctima de estos utilizando juguetes atados a cuerdas o juguetes móviles que le llamen la atención. Nuestro animal necesita entretenerse pero si su ocio pasa por los mordiscos y arañazos tendremos que mantener lejos nuestro cuerpo y procurar que focalicen su atención en los juguetes propuestos.

Te agrede sin motivo

A veces, los propietarios o las personas que los visitan reciben un mordisco o un zarpazo sin razón aparente. Puede que esté atacándonos porque se siente acorralado, por cuestiones territoriales, porque hay alguien que no conoce, algún olor que nunca ha experimentado y suelen hacerlo los machos.

Solución: en estos casos, está asustado, por lo que es bueno que si sabes que va a exponerse a una situación que le ponga nervioso, le proporciones la atención o productos que le gusten. Puedes darle mimos, ponerle comida rica o darle su juguete favorito.

Intenta socializar a tu felino desde pequeño, así soportará de mejor grado las visitas a tu casa. Si el problema es grave, consulta a un especialista en comportamiento gatuno.

Cree que soy su almohada

Nuestras piernas son un perfecto colchón para las siestas de nuestros felinos. No hay nada de malo ni incómodo en ello, lo que sí molesta a algunos dueños es el amasado sin fin que realizan antes de coger la postura querida. Antes de ponerle remedio conoce que esta es una acción que realizan por instinto, tu gato hacía lo mismo de pequeño para estimular la mama de su madre. Ahora que es adulto viene a significar confianza, un gesto de cariño y de que está a gusto.

Solución: la única solución es que le apartes de tus piernas cuando lo está haciéndolo o te rocíes de olor a limón para que le desagrade ir encima de ti pero… ¿de verdad quieres eso?

Me roba comida

Dejar tu comida a su alcance es correr un riesgo innecesario, incluso si está bien alimentado un felino podrá atacar a esta presa tan suculenta cuando tú no estás delante. Al fin y al cabo tiene alma de cazador aunque no necesite llevar a cabo sus habilidades predatorias en tu casa.

Solución: no dejes comida apetecible a su alcance. Guárdala toda bien para que tu intrépido peludo no pueda hacerse con ella. ¿Quién se iba a resistir a un manjar que está delante de sus narices?

Etiquetas: Educación gatos

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