Los perros son biofilios, ¿qué significa esto?

¿No os habéis preguntado alguna vez por qué los canes quieren tanto a los humanos? ¿Cómo pueden entablar una amistad tan profunda con unos "animales" tan diferentes?

Aceptan a todos los animales por igual

Nuestros amigos los perros son biofilios por naturaleza, nunca mejor dicho, y es que sienten un tremendo amor a la naturaleza.

Todos conocemos historias de perras que amamantaron a gatitos, a corderos, a lechones... Historias de perros que comparten su vida con el ganado, con animales salvajes y ¡hasta con hombres!

Parece que los expertos otorgan al perro una especial sensibilidad "biofílica", un gran amor hacia la naturaleza. No les importa que existan diferencias, grandes o pequeñas, con los animales que han de convivir, no entran a valorar si tienen más o menos pelo, si hacen más o menos ruido, si viven en uno u otro recinto... Los perros admiten a todos los seres vivos de la naturaleza siempre que se les dé oportunidad de conocerlos. Todos los animales, racionales o irracionales, somos iguales a los ojos del perro, nos aceptan a todos por igual.

Nuestro buen amigo tiene una forma de relacionarse con el resto de animales que consigue extraer lo mejor que llevan dentro. Es sorprendente lo que se puede llegar a sentir dando un tranquilo paseo con tu perro.

Los perros nos transmiten ese amor por la naturaleza y consiguen evadirnos

Recuerdo, de nuevo, a mi adorado shar pei Roko, era bastante cabezón... Cuando salíamos a pasear por los alrededores de mi casa tenía en su mente un claro objetivo: adentrarse en el "puro campo".

Recuerdo que muchos paseos comenzaban siendo un suplicio: acababa de cenar, estaba destrozado y me apetecía relajarme pero una idea molesta (en ese momento) rompía mis sugerentes pensamientos de descanso y relajación: hay que sacar a Roko.

Los primeros pasos eran los más pesados: con los pies hinchados, no era capaz de desconectar del último problema surgido durante el día. En ese momento lo único que pedía era que se pusiera a llover, que cayera una lluvia torrencial para que Roko se quisiera dar la vuelta hacia el cálido hogar, mi peludo odiaba el agua, principalmente la que caía del cielo.

Pero, al final, detrás de un paso venía otro. Aunque parecía que los pies se querían pegar al suelo, el aire de la noche, el movimiento continuo y los sonidos de la patas de Roko mezclándose con los cantos de los grillos comenzaban a actuar como el mejor de los calmantes...

En esos momentos del paseo, corregidme si me equivoco, te encuentras sumido en otro mundo: dejas de ser tú, los problemas se van evaporando como por arte de magia, el cansancio se transforma en una necesidad de seguir caminado. La amarga sensación de "un ser individual con problemas" sufre una inexplicable metamorfosis que te transporta a integrarte en un todo. Formas parte de lo que te rodea y lo sientes, lo aprecias, lo disfrutas...

Al despertar de ese sueño, te das cuenta de que Roko ha sido el culpable, mi buen amigo actúa como el hilo conductor, como la enzima que provoca una inexplicable reacción, como el guía que te hace apreciar y comprender el arte... Gracias a él consigo sentir cosas maravillosas que sin su ayuda no logro encontrar.

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Soy veterinario, inquieto, músico adoptado y pintor sin lienzo.

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