Los perros grandes tienen más memoria que los pequeños

También poseen un mayor autocontrol. Esto se debe al mayor tamaño de su cerebro.

Dos perros tumbados en un cojín

¿Quién tiene más memoria un perro grande o uno pequeño? Según un estudio capitaneado por Daniel Horschler, miembro del Centro de Cognición Canina de Arizona, de la Universidad de Arizona y publicado en Animal Cognition, los canes de mayor tamaño poseen mejor memoria a corto plazo que los pequeños. También tienen más capacidad de autocontrol. La clave está en su cerebro, más concretamente en su mayor tamaño.

Y, aunque tener el cerebro más grande brinda a estos canes una mejor memoria a corto plazo, no quiere decir que sean los primeros de la clase en otros tipos de inteligencia. Horschler descubrió que el tamaño del cerebro no era indicador de un mejor rendimiento del perro en pruebas de inteligencia social, que los investigadores midieron al evaluar la habilidad de cada can para seguir determinados gestos humanos para señalar. Tampoco se relacionó con la capacidad de razonamiento interferencial y físico del perro.

El estudio arroja resultados que están en la línea de lo que los científicos ya sabían tras estudiar a los primates, y es que el tamaño del cerebro está relacionado con el funcionamiento ejecutivo pero no con otros tipos de inteligencia. "Los estudios anteriores se han compuesto principalmente o completamente de primates, por lo que no estábamos seguros de si el resultado era fruto de aspectos únicos de la evolución del cerebro de los primates", apunta Horschler en Animal Cognition. "Creemos que los perros son realmente un gran caso de prueba para esto porque hay una gran variación en el tamaño del cerebro, en un grado que no se ve en casi ningún otro mamífero terrestre. Tienes chihuahuas frente a los gran daneses y todo lo demás", continúa el investigador.

El experimento

Para el estudio, Horschler utilizó datos de más de 7000 perros domésticos de raza pura de 74 razas diferentes procedentes de Dognition.com. La web ofrecía instrucciones para que los dueños probasen las habilidades cognitivas de sus peludos mediante una batería de actividades basadas en juegos. Posteriormente tenían que enviar los datos al site y de ahí los tomaban los investigadores.

Para probar la memoria a corto plazo, los dueños de los perros escondían una golosina bajo un vaso de plástico mientras la mascota miraba. Luego esperaban 60, 90, 120 ó 150 segundos y soltaban al perro. Los peludos de menor tamaño tenían más dificultades que los grandes para recordar dónde estaba oculta la golosina.

En cuanto a la medición del autocontrol, la prueba consistía en colocar una golosina frente al perro sentado, prohibirle cogerla, taparse los ojos y esperar a ver cuánto tardaba el can en comérsela. Resultó que los perros más grandes generalmente esperaban más tiempo que los pequeños para lanzarse a por la preciada chuchería.

El próximo reto de Horschler es comparar habilidades cognitivas entre las distintas variedades de una misma raza como, por ejemplo, entre un minicaniche y un caniche estándar.

CONTINÚA LEYENDO