Las inteligencias funcional e instintiva del perro

Nuestros perros son muy listos, pero hay diferentes formas de clasificar su sabiduría. ¿Qué son la funcionalidad y el instinto?

La respuesta hacia el líder es la inteligencia funcional
La respuesta hacia el líder es la inteligencia funcional

Con los términos anteriores nos referimos a su inteligencia funcional y a la instintiva. Es decir, la capacidad de reacción ante nuestras órdenes y la capacidad del animal recibida de su genética.

La inteligencia funcional

El segundo tipo de inteligencia "perruna" a la que haremos referencia es la inteligencia funcional. Este tipo de inteligencia determina lo que el perro es capaz de hacer por y para los seres humanos. En el caso de los cánidos salvajes, este tipo de inteligencia se refiere a las respuestas positivas de los animales de la manada hacia el líder.

Cuando observamos a un animal que responde de forma rápida y eficaz a las órdenes emitidas por un humano, estamos ante un acto basado en la inteligencia... Cuando estos procesos se desarrollan, es claro y evidente que el animal que realiza la acción posee una inteligencia demostrada y cuantificable. Podemos medir la velocidad de la respuesta, el número de órdenes que el animal es capaz de cumplir, la dificultad de las acciones ejecutadas... ya no sólo suponemos que el animal es inteligente, lo confirmamos y podemos cuantificarlo.

Para que el perro demuestre su inteligencia funcional, su obediencia o la correcta ejecución de sus funciones, debe poseer una desarrollada inteligencia adaptativa que le permita comprender lo que se espera de él ante una orden.

Y no sólo debe comprender lo que queremos... ¡Debe querer hacerlo! No siempre los perros están dispuestos a cumplir con nuestras exigencias. No siempre demostrarán una maravillosa predisposición al cumplimiento de las órdenes.

Es siempre importante armarse de paciencia, manejar con sabiduría la mano izquierda y desempolvar todos los recursos para estimular en el animal el deseo por cumplir con las actividades o las órdenes propuestas. Pero no nos engañemos, la consecución de las órdenes, la ejecución de las actividades, dependerá en gran parte de la personalidad, o más bien "perronalidad" de cada animal. No debemos olvidar que no todos los ejemplares demuestran el mismo interés para idénticas acciones.

Ras era un ejemplar precioso, educado, inteligente... Su formación académica era espectacular, impecable.

Pero Ras también tenía su "aquel"... Entendía perfectamente lo que su dueño le ordenaba, sabía interpretar correctamente los mandatos, había cumplido a la perfección todo tipo de mensajes cientos de veces, pero... ¡No le gustaba obedecer si no consideraba necesaria la orden!

Quizás todo esto sea una apreciación personal distante de la pura realidad, pero a mi humilde entender, aquel precioso ejemplar obedecía sin rechistar cuando la orden se producía ante una necesidad e intentaba escurrir el bulto, hacerse el loco, cuando la orden se daba, por ejemplo, como una mera demostración de sus impresionantes habilidades.

Ras tenía muy, pero que muy claro, cuándo quería y cuándo no quería obedecer las órdenes.

Hay capacidades que a nuestro perro le vienen dadas por la dotación genética 

En último lugar hablaremos de la inteligencia que determina las cualidades y conductas del animal debidas a su dotación genética: la inteligencia instintiva.

Dentro de ella nos encontraremos con conductas o comportamientos instintivos sencillos, como la acción de ladrar, o con comportamientos instintivos complejos, como el marcaje territorial. Tanto las manifestaciones instintivas, como las expresiones marcadas por el instinto y de las que se sirve el animal para comunicarse.

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