La vida social de los gatos callejeros

De cazador solitario y territorial, el gato se volvió un animal capaz de “admitir” otros seres cerca por el contacto con el hombre. ¿Sabes cuáles fueron las claves?

Si hay abundante alimento los gatos se agruparán
Si hay abundante alimento los gatos se agruparán

Los gatos callejeros tienen una vida social bastante solitaria aunque en muchas ocasiones les encontramos formando colonias, sobre todo si son hembras con sus crías o grupos en los que hay machos esterilizados (gracias a la acción de asociaciones solidarias). La clave de que se agrupen es mayoritariamente la disponibilidad de alimento.

Los mayores conflictos en la calle son en época de reproducción

Un felino, se de la especie que sea, defiende un territorio más o menos grande según la caza que pueda encontrar así que, cuanta más comida disponible haya, más gatos “caben” en esa zona.

En aquellos lugares donde los gatos viven en semilibertad (granjas, jardines, solares) y donde abundan los recursos, se organizan en grupos que recuerdan un poco la estructura de los únicos felinos sociales salvajes: los leones, que forman grupos de leonas emparentadas entre sí a los que se añaden temporalmente machos.

Los gatos de las ciudades, que encuentran comida abundante en los basureros, vagabundean y entrecruzan sus territorios, mucho más pequeños y menos estrictos que los de sus congéneres salvajes, aunque también compiten por la comida y la pareja, que es su principal fuente de conflicto en las épocas del celo de las gatas.

Los machos deambulan solitarios, y son las hembras (como en el caso de las leonas) las que forman grupos familiares más o menos numerosas, expulsando de su territorio a otras gatas no emparentadas. Los gatitos machos que nacen en esos grupos se mantienen junto a las gatas hasta los seis u ocho meses, momento en el que se emancipan. En algunos casos permanecen no muy alejados de aquellas durante varios años, sin acabar de “cortar los lazos” con su madre.

Cuando me llevo un callejero a casa

Si rescatamos a un gato de la calle, debemos otorgarle un periodo de adaptación y ayudarle a cambiar sus costumbres y algunos comportamientos. Aunque le proporciones todas las comodidades, esta nueva situación es completamente nueva para él y ya sabemos lo fácil que les esulta estresarse a los gatos.

Lo primero que deberías hacer es acostumbrarle a ti mientras vive en la calle: dale de comer, acaríciale cuando te deje, permite que te huela, observa si viviría feliz encerrado en casa…

Para recogerlo, agárrale de la piel de la parte superior del cuello, es como lo transportaba su madre de pequeño con lo cual no le molestará tanto. Háblale con palabras amables y calmadas. Si se deja llevar en brazos estará genial porque así podrás transmitirle tranquilidad mientras le acaricias y hablas, si no lo hace, prueba a ofrecerle algún suculento manjar para que entre en el transportín. Finalmente, puedes pedir ayuda a un refugio de animales porque ellos tienen jaulas trampa para atrapar a los gatos. 

Una vez te hayas ganado su confianza y hayas podido cogerle, llévale al veterinario para que le revise de forma general por si pudiera sufrir algún problema y enfermedad y para que comience su periodo de vacunación cuanto antes. Además, el profesional te puede dar pistas y consejos sobre cómo tratarle en los primeros días en casa para que la adaptación se más llevadera.

La adaptación será diferente si ha nacido en la calle o si creció en una casa pero fue abandonado. Si tuvo una familia conocerá mejor las normas de un hogar y será más confiado para ser acariciado. Demuéstrale que puede volver a fiarse del ser humano. Si ha sido un felino callejero toda la vida, es posible que te cueste más ganarte su aprecio o que toda la vida sea más independiente. De hecho, es normal que en las primeras semanas sea arisco e incluso intente atacarte, sobre todo si han sido maltratado... Conócele y respeta su manera de ser, con el tiempo se hará a ti.

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