La ciencia te dice cómo acariciar a un gato

No vale hacerlo en cualquier zona de su cuerpo ni de cualquier manera. Te damos las claves para darle mimos a tu gato sin acabar lleno de arañazos.

Es importante tener claro que el gato quiere realmente recibir las caricias.

Aunque te encante darle amor a tu gato y si por ti fuera te pasarías el día acariciándolo, lo cierto es que estos felinos no son perros y su carácter es bastante independiente. Esta característica le viene dada por sus orígenes, pues descienden del gato salvaje africano, que era utilizado con frecuencia para el control de plagas. En la actualidad este animal es uno de los más frecuentes para la tenencia doméstica, pero lo cierto es que a día de hoy siguen siendo algo reacios al contacto (si los comparamos con los canes), con excepciones, por supuesto.

Por suerte, la ciencia ha hablado y tiene la solución para que puedas darle mimitos a tu gato y no acabes con arañazos. Lo más importante a tener en cuenta es aprender a identificar cuándo él está más receptivo y respetar sus límites. En este sentido, destacar que si se acerca él a nosotros en lugar de nosotros a él, casi con total seguridad estará dispuesto a ser acariciado. De hecho, investigaciones científicas han concluido que el encuentro tendrá una mayor duración si sucede de esta manera.

Gestos que indican que no quiere mimos

Una vez que nos hemos asegurado de que quiere que le acariciemos, es importante tener claro que hay ciertas zonas de su anatomía más sensibles que otras y debes saber que no disfruta nada de las caricias en la barriga, la base del lomo y la cola. Si le acaricias en estas áreas, es muy posible que el gato dé muestra de ciertos signos de rechazo como los que exponemos a continuación. Si observas alguno de ellos, te recomendamos que pares, puesto que podrías llevarte un buen arañazo.

  • Mueve la cabeza en dirección contraria a ti.
  • Se muestra pasivo.
  • Parpadea de forma exagerada.
  • Sacude la cabeza o el cuerpo o se lame la nariz.
  • Se apresura a asearse.
  • Pelo erizado.
  • Contrae la espalda.
  • Te golpea con la cola o la agita.
  • Aplana las orejas y las orienta hacia los lados.
  • Gira bruscamente la cabeza.
  • Te muerde.

Gestos que indican que sí está dispuesto a recibirlos

Sin embargo, algo muy diferente sucederá si le acaricias en las orejas, cerca de las mejillas o bajo la barbilla, ¡le encanta! ¿Cómo lo sabrás? Estos son algunas de los signos que lo prueban:

  • Mantiene la cola erguida e inicia el contacto. 
  • Ronronea.
  • Mueve suavemente la cola de lado a lado. 
  • Tiene una postura y expresión facial relajadas con las orejas hacia delante. 

Consejos para acariciar a tu gato

  • Quizá te lleve algún tiempo acostumbrar a tu gato a las caricias. Te recomendamos que vayas aumentando poco a poco su tolerancia a estas y puedes darle algún premio o comida que sea de su agrado mientras duran las muestras de cariño. De esta manera, las asociará con algo positivo.
  • Antes de comenzar a acariciarle, háblale suavemente de manera tierna y cariñosa. Transmítele calma. Una vez que te has asegurado de que el felino está tranquilo, es momento de comenzar con las caricias, que deberás realizar con movimientos lentos y circulares.
  • Ante las primeras muestras de incomodidad por su parte, deja de hacerlo. Si te has dado cuenta de que tu gato no está disfrutando cuando ya es demasiado tarde y ha comenzado a morderte, no deberías retirar la mano de manera brusca, podría sobresaltarse. En su lugar, es mucho mejor que lo hagas despacio y con suavidad.
  • No le grites: si el gato ha reaccionado mordiéndote, no deberías reaccionar gritándole, ni mucho menos golpeándole. Esto solo conseguirá dañar vuestra relación y podrías provocarle miedo al contacto contigo.
  • Si se le ha agotado la paciencia y ya no soporta más caricias, ¡no le fuerces! Se sentirá atrapado y es muy posible que reaccione con violencia.
  • Busca un lugar en el que se sienta cómodo, pues a su vez la comodidad le generará una sensación de tranquilidad y esto es fundamental para que el encuentro sea un éxito.

Si sigues estos consejos, lo más probable es que la relación con tu gato sea más que satisfactoria y no solo le beneficiará a él, sino también a ti. ¿Sabías que se ha demostrado que acariciar a tu mascota tiene efectos muy positivos para tu salud mental? Sí, tu felino puede ser tu mejor terapeuta puesto que ayudan a reducir el estrés, la ansiedad y son un estupenda vía de escape para algunas personas que sufren depresión.

 

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