Estas son las razones que explican el malestar de tu mascota durante una mudanza

Las mascotas son animales de costumbres, las cuales adquieren por la rutina de sus dueños y van desarrollando de forma paralela a ellos. Por eso, las novedades pueden generarles estrés.

Mudanza con mascotas
Los perros y gatos necesitan tiempo para adaptarse al nuevo hogar

Cuando algo nuevo se presenta en la vida de nuestra mascota, puede generarle nerviosismo y estrés. Es el caso, por ejemplo, de una mudanza. Si este cambio no se gestiona bien, puede generar problemas emocionales y de conducta en nuestra mascota. Pero no todo es motivo de alarma, una mudanza también es una oportunidad y puede suponer un momento ideal para modificar algunos comportamientos.

Pongámonos en su lugar

Además de ser animales de hábitos, los perros y gatos son territoriales: marcan su espacio y lo hacen suyo. Por eso, cuando les obligamos a cambiar de casa, les estamos apartando de su propiedad y acercando a una nueva que acabarán haciendo y sintiéndola suya con el tiempo. Nuevos olores, nuevos sonidos y nuevas costumbres que, a priori, no les generan ningún tipo de seguridad y a los que se deberán ir adaptando de forma progresiva hasta convertirlos en propios.

Hasta llegar a este punto, los nuevos estímulos les pueden provocar nerviosismo y estrés, que canalizarán a través de ladridos, olfateando todos los rincones del nuevo lugar y mostrando una actitud más bien inquieta. Se trata de comportamientos comunes que se dan en este tipo de situaciones y ante los cuales los propietarios no debemos asustarnos, pero sí estar atentos por si llegaran a prolongarse en el tiempo. Si así fuera, es recomendable pedir cita al veterinario para comentar la situación y ver cómo solventarla.

La importancia del proceso de adaptación

Todos necesitamos un tiempo para habituarnos a un marco de nuevas circunstancias y más si son situaciones que nos vienen impuestas. Para los perros y gatos es fundamental que este proceso de adaptación se haga de forma progresiva para que no sufran ningún tipo de trauma, ni adquieran hábitos inusuales.

Conservar algún juguete, respetar sus horarios de comida y paseos, mantener el olor de sus pertenencias y adaptarle un sitio desde el primer momento, les ayudará a que este cambio no sea tan brusco y les facilite el proceso de adaptación. Además, es conveniente que los primeros días no se sientan solos, por lo que es recomendable pasar todo el tiempo posible junto a ellos.

Poco a poco irán sintiendo el nuevo lugar como suyo, familiarizándose con los nuevos olores y ruidos del entorno y dejarán de extrañar su antiguo hogar.

Nuevas oportunidades (para ti y para ellos)

Un cambio de domicilio también presenta nuevas oportunidades para que nuestros peludos adquieran nuevos hábitos, nuevas normas. Un entorno diferente facilitará el adiestramiento y la incorporación de nuevas rutinas como, por ejemplo, que no se suba al sofá o que, por fin, duerma en su cama.

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