¿Entienden los animales lo que hablamos?

Algunos perros son capaces de aprender cientos de palabras y relacionarlas con objetos. ¿Entienden los animales lo que hablamos? He aquí el ejemplo de un border collie.

rico

Rico aprendió sus primeras palabras siendo un cachorro. Antes de morir a los catorce años, el perro residente en Alemania sabía reconocer unos 250 objetos. Le bastaba escuchar su nombre para cogerlos: “Plátano, ratón, Willi...” La dueña del border collie se quejaba: “No sé dónde guardar todos sus trastos”. También Juliane Kaminski, que trabaja en el Instituto Max Planck de Antropología Evolucionaria, en Leipzig (Alemania), no tuvo ningún problema en enseñar a Rico nuevas palabras durante sus experimentos. “Podría decir que cuanto más tiempo había estado aprendiendo, más rápidamente memorizaba los nombres “, se acuerda Kaminski.

Junto con su colega Julia Fischer, Kaminski investigó de manera sistemática la capacidad de aprendizaje de Rico. Por ejemplo, ponían junto a siete peluches, ya conocidos por el perro, un juguete nuevo, un conejo de tela al que bautizaron como Sirikid. Siete de diez veces, el perro cumplió la orden “Rico, ¿dónde está Sirikid?“, y volvía con el nuevo juguete en la boca. Semanas después, Rico aún sabía que el conejo blanco se llamaba Sirikid. Durante estos experimentos tuvieron cuidado de excluir la posibilidad de un contacto visual con la persona que daba las órdenes, para que no pudiera haber indicios sutiles y el perro dependiera solo de su comprensión del lenguaje verbal.

Esta capacidad de vincular nuevos nombres con nuevos objetos, siguiendo el principio de eliminación, se denomina en los niños pequeños fast mapping (“clasificación rápida“). Gracias a esta técnica, el hombre aprende desde los dos años unas diez palabras nuevas al día hasta que llega a dominar un vocabulario de unas 60.000 palabras

Rico probablemente no era capaz de llegar hasta ese punto, opina Julia Fischer, que trabaja hoy como investigadora en la Universidad de Göttingen. También la bióloga se muestra más bien reservada cuando se equipara el talento de Rico con el lenguaje humano. “Los niños no solo saben hablar de forma activa, sino que relacionan con una palabra contextos mucho más complejos. Así, por ejemplo, desde una edad muy temprana, diferencian palabras que designan objetos de palabras que se refieren a actividades y otras que explican cómo se hacen las cosas.“Rico en cambio solo supo relacionar objetos con nombres fijos. Los perros no parecen comprender que aunque una pelota siempre es redonda, puede ser verde o roja.

No obstante, Kaminski explica: “Un perro lazarrillo es capaz de encontrar un asiento para su amo cuando se lo pide, independientemente de si se trata de una silla, un taburete o un banco.“ Un indicio claro de que los perros también son capaces de abstraer. Rico murió en el 2008, y desde entonces también otros perros han demostrado su alto potencial de aprendizaje de sonidos humanos en experimentos.

Un estudio publicado en 2011 habla de otro border collie que supo diferenciar 1.022 objetos y sus nombres. Precisamente por su afán de aprender, esta raza es apta como mascota solo hasta cierto punto. Porque si no reciben suficientes estímulos diarios, sus perros manifiestan una gran aspereza, que puede ser muy desagradable.

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