El lenguaje del perro: ladridos, posturas y la captación de gestos

Tu perro no habla pero no le hace falta, tiene otro tipo de vocalizaciones con las que hacerse entender y también es capaz de entenderte a ti. ¿Cómo lo hace?

El perro ladra según sus emociones y necesidades
El perro ladra según sus emociones y necesidades

El buen amigo perro no dispone de nuestra viperina capacidad de manejar la lengua. Los canes utilizan sus boca para realizar funciones nutritivas más que para vocalizar. Por su parte, los pulmones de estos peludos no anejan el aire para ayudar al animal a hablar. Ellos no tienen que regular el llenado y el vaciado de tan importante víscera para hacer demostraciones de locuacidad, ellos expulsan el aire para fabricar sus preciosos ladridos que, por cierto, tienen significados y consiguen sin alardes comunicar lo que su emisor desea.

Nuestros buenos amigos no necesitan de la palabra porque ellos disponen de un amplio lenguaje de señales, sonidos y otras formas de comunicación encaminadas a satisfacer sus necesidades y las de su rango dentro de la escala zoológica.

Los perros emiten sonidos, adoptan posturas... ¡Se comunican!

Podríamos decir que el animal de compañía por excelencia emite información ante tres tipos de situaciones:

· Para expresar su estado de ánimo.

· Para comunicar sus intenciones de "relación social", es decir que haya demostración ante animales y/o personas de su rango, marcaje o control del territorio.

· Según las necesidades que tenga en ese momento.

El perro es sobradamente capaz de entender y de hacerse entender

Para comunicarse, los canes han de emitir y recibir información, como casi todos los seres del planeta. La mayoría de los humanos, propietarios o no de un animal de compañía, admite que el perro es capaz de entender palabras, signos y gestos emitidos por las personas.

Lo hacen, sobre todo de los que establece el propietario con ellos, de forma consciente o inconsciente, un diccionario único: “No”, “aquí”, "pelota",“sienta”, "tumba"...

Un perro, cualquier perro, no sólo entenderá las palabras que su dueño le ha enseñado, también entenderá los vocablos que ha relacionado con experiencias positivas o negativas, aunque no hayan formado parte de su formación académica: veterinario, baño, cepillo y la palabra mágica: calle.

Y no sólo entienden palabras, los gestos conscientes o inconscientes de sus propietarios son perfectamente interpretados por el animal: ¿cómo son capaces de saber que estamos tristes, preocupados, enfermos? ¿Cómo son capaces de adelantarse a la presentación de un ataque epiléptico de su propietario?

El perro demuestra capacidad comunicativa en todo momento y nos sorprende. Ellos aprecian los cambios de secreciones corporales de la persona epiléptica en el mismo instante que comienza a desarrollarse el problema, identifican nuestras intenciones a través de posturas y comportamientos rituales que realizamos... ¿No nos damos cuenta de la gran sensibilidad que deben poseer para apreciar todas esas cosas?

Para entender al can debemos situarnos "a su altura", debemos intentar sintonizar nuestras frecuencias... Él se comunica con aquellos que hacen un esfuerzo por entender, un esfuerzo por demostrar que su humana inteligencia no es una cualidad limitante para la comunicación con un ser "supuestamente" inferior.

Parece claro que los perros son capaces de recibir nuestros mensajes. ¡Perfecto! Pero, ¿cumplen también nuestros amigos con la parte emisora de la información? Definitivamente sí.

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