¿Cómo se comunica el perro en los primeros meses en casa?

La manera de tratar al animal marcará la diferencia entre un peludo integrado en el grupo de uno molesto para sus propietarios y el resto de la sociedad. Hablamos hoy sobre su comunicación tras el destete.

El perro acepta su posición en la familia
El perro acepta su posición en la familia

Los perros organizan su vida en manadas, en grupos de animales que cumplen estrictamente con unas funciones dentro de unas rígidas normas jerárquicas. Para que el cachorro pueda aprender a comportarse dentro de un equipo, debe pasar por dos etapas de aprendizaje:

Después del destete aprenderá a pedir y aceptar órdenes

Una primera etapa en la que, durante las semanas posteriores al destete, aprenderá las reglas de acceso al alimento. El cachorro, cuando estaba mamando, no tenía que cumplir ni aceptar ninguna orden: tenía hambre, buscaba su pezón y comía. Cuando el alimento deja de ser la leche de la madre y tienen que alimentarse en grupo a partir de una fuente única de alimento llegan los problemas. Cuando el hambre aprieta a todos los peludos a la vez suelen aparecer los primeros conflictos: otros animales, hermanos o adultos, con la misma o mayor sensación de apetito.

Nuestros buenos amigos no disponen de papelitos que te dicen qué turno tienes, el perro debe aprender cuál es su momento y para ello se llevará más de un disgusto, algún que otro mordisco y múltiples enfrentamientos. Primero comerán los adultos (eso es indiscutible) y luego los cachorros.

¿Quién empieza? las normas se van adquiriendo a base de demostraciones de poder: el que más y mejor demuestre que está por encima del resto en el escalafón familiar comerá antes, el más sumiso, débil o "resignado" deberá conformarse con lo que el resto del grupo deje en el plato. ¡Así son las cosas! A muchos humanos puede parecerles cruel un método tan estricto, una organización familiar tan férrea y "desalmada", pero para el perro es lo más normal del mundo, ellos no se sienten sometidos o rechazados, por no alcanzar los primeros puestos. El perro acepta de buen grado la posición que el grupo le otorga, ellos aceptan la jerarquía como algo consustancial a sus vidas.

El problema aparece cuando el hombre, por desconocimiento, permite que su nuevo amigo coma de su comida, a las mismas horas, etc. sin darse cuenta de que la información que está recibiendo el perro es muy distinta a la que el ser humano pretende darle: el hombre quiere hacer ver que le quiere, que es uno más en la familia pero el animal pero está entendiendo que su manada es sumisa, que su puesto está ascendiendo en el escalafón como la espuma. Que nadie se extrañe si esta inútil concesión alimentaria da lugar a otros graves problemas en el futuro: total desobediencia, agresiones por dominancia, etc.

El perro no es malo, el perro está cumpliendo al pie de la letra con la información que le hemos estado proporcionando.

El aprendizaje tras la pubertad

Existe una segunda fase en el aprendizaje jerárquico, que coincide con la pubertad en los machos y con el segundo celo (aproximadamente) en las hembras. Los machos suelen presentar uno o dos "picos" de agresividad al iniciarse su desarrollo sexual. Unos momentos en los que su desarrollo y su plétora hormonal les conducen a intentar escalar puestos en el escalafón. Estas manifestaciones de "dureza de carácter" suelen desaparecer por sí mismas.

El perro, macho y hembra, está llegando a una situación de total desapego con su entidad familiar, dejan de necesitar a su madre como punto de referencia informativo y dejan de ver a sus hermanos como parte de la familia. La llegada del desarrollo sexual les produce una toma de contacto con su individualidad, dejan de ser cachorros "dependientes" para empezar a actuar como adultos emancipados y preocupados por su puesto en la escala de mando y por el control de su territorio.

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