Adiestramiento canino: el autocontrol del cachorro

Cuando un cachorro empieza a “aprender” la vida lo hace de manera sencilla: vive una situación y reacciona ante ella por instinto. El adiestramiento canino también lo hará consigo mismo.

El autocontrol comenzará en el juego
El autocontrol comenzará en el juego

Y es que cada uno nacemos de una manera y reaccionamos por instinto de forma diferente pero nos vamos gestionando, comprendiendo y controlando con el paso del tiempo. El cachorro también hace ese adiestramiento canino propio según va conociendo las consecuencias de su reacción.

Si llueve, nos resguardamos; si tenemos sed, buscamos agua; si alguien nos molesta, protestamos… Es instinto pero no es tan simple. La reacción que tenga el pequeño perro puede ser la correcta o estar mal en un momento dado. El can no sabe si cuando le cogemos una patita al estar tumbado para juguetear, debe manotear con nosotros o gritar y huir porque le estamos queriendo hacer daño… Aún no conoce tanto el mundo como para saber responder de la forma “correcta” y proporcionada a ese estímulo.

Su madre o tú tendréis que intervenir este tipo de adiestramiento canino

Vamos a explicar mejor lo que queremos decir con una situación imaginaria. Un perrito de un mes y medio está jugando con sus hermanos, como ellos no se entretienen con pistolitas ni consolas usan lo que saben: la boca y los dientes. La técnica del juego consiste en perseguirse y morderse, pero en esos primeros juegos no saben hasta dónde pueden hincar sus afilados dientes ni dónde es mejor hacerlo. Será la madre quien guíe al cachorro y enseñará dónde sí se puede y cómo. 

Cuando un cachorro se pasa de la raya y hace lloriquear a un hermano, normalmente el primero para porque nota que ha hecho daño a su compañero de juego, pero puede que no lo haga porque sea un poco abusón o porque no se dé cuenta de que es el culpable de ese quejido. Entonces la madre, al ver que su hijo no para en su empeño por mordisquear al hermano, pondrá remedio a esa situación empujando al “violento” con su morro o cogiéndole con los dientes por la piel del cuello. Esta será una importante lección para el pequeño, tal vez necesite que le frenen un par de veces más, pero a partir de ese momento sabrá regular perfectamente la intensidad de su mordida.

Y aquí es cuando empezará el autocontrol del cachorro que pondrá en práctica en bastantes ámbitos a lo largo de su vida. ¡Es que son tan listos!

Etiquetas: Adiestramiento caninoCachorroEducación perro

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