Todo lo que siempre has querido saber sobre los perros guía

Qué entrenamiento llevan a cabo y el tiempo que dura, cuáles son las razas más adecuadas para ello... Resolvemos las dudas más frecuentes.

El contenido íntegro de este programa lo puedes ver en +Cotas de Televisión Española.

Según datos extraídos por la Fundación ONCE, se estima que cada año alrededor de 140 canes se convierten en perros guía para dar apoyo a personas ciegas o aquellas con alguna discapacidad visual grave. Estos animales están especialmente capacitados para evitar todo tipo de obstáculos o desniveles del suelo, buscar asientos libres en el transporte público… En definitiva, hacerle la vida más fácil a su dueño.

 

Las razas idóneas

No cualquier perro puede convertirse en lazarillo, hay determinadas razas que cumplen mejor que otras este cometido. Entre los canes más aptos para ello se encuentran el pastor alemán, el golden retriever y el labrador; razas que por su carácter dócil y su gran inteligencia tienen mayor predisposición para el aprendizaje.

Dos años de entrenamiento

El proceso de aprendizaje para convertirse en perro guía no es nada fácil y comienza prácticamente desde el nacimiento. El objetivo fundamental es dotarles de una educación básica y socialización, para lo cual se les asigna una familia de acogida con la que convivirá durante un año una vez haya cumplido los dos meses. Los criterios de selección para la familia ideal engloban aspectos como el entorno en el que vivirá, la disponibilidad o el número de miembros de la misma.

Una vez finalizados estos doce meses de acogida, el animal tiene que abandonar el hogar para comenzar su entrenamiento en un centro especializado. Uno de las más importantes en nuestro país es la Fundación ONCE del perro guía. En estos centros los perros reciben formación durante aproximadamente un año, y en este periodo de tiempo aprenden a no dar tirones, aceptar el arnés y esquivar obstáculos, entre otras cosas. Una vez finalizado el entrenamiento, los canes están ya en disposición de convertirse en auténticos guías con tan solo dos años de edad. 

La búsqueda de un nuevo hogar

El último paso es seleccionar un usuario teniendo en cuenta factores como la velocidad del paso, la altura o el peso, tanto del perro como de la persona, con el objetivo de lograr una perfecta unión entre ambos. Este aspecto es fundamental, puesto que a partir del momento de su adopción, pasarán a convivir juntos las 24 horas del día. Una vez que las condiciones físicas del animal se ven mermadas (alrededor de los 8-10 años de edad), se considera que la labor del perro como guía ha finalizado, por lo que en este caso deberá volver al centro a la espera de encontrar una nueva familia o bien continuar con su dueño como mascota.

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