¿Es nuestro perro un igual? Humanizarlo puede ser peligroso

¿Dejas que tu perro coma directamente en la mesa? ¿Has disfrazado o maquillado a tu perro? Puede que le estés perjudicando más de lo que crees…

Los humanos demostramos el importante lugar que ocupan los perros en nuestras vidas con muestras de cariño, detalles que los hagan sentirse especiales... Pero caer en el error de convertirlo en nuestro “perrijo” (perro + hijo) puede causarle incluso problemas de salud.

La humanización trae consigo pasar por alto las necesidades básicas de su especie y la permisión de (casi) cualquier cosa dentro del hogar.

Las consecuencias de este comportamiento son tanto físicas como psíquicas. Hay síntomas perceptibles de que tu perro está humanizado, por ejemplo:

  • Problemas de socialización. La tendencia a pensar que pueden dañar al perro lleva a un aislamiento del perro con otros de su especie. Esto deriva en una mala relación con otros perros.

  • Estrés continuo del can. Al no ver sus necesidades instintivas cumplidas, el perro mostrará síntomas de estrés o nerviosismo.

  • Ansiedad al separarse de su dueño. Pasar las 24 horas del día con el propietario y, de repente, dejarlo solo en el hogar conlleva una ansiedad por separación que se puede mostrar en tics, diarrea o palpitaciones.

  • Los perros humanizados tienden a sufrir sobrepeso. Una mezcla de comida humana, sedentarismo hogareño y un bajo gasto calórico desembocan en que el perro tenga unos kilitos de más...
  • Sufrir miedos irracionales o nerviosismo ante estímulos desconocidos, a lo que el propietario reacciona “tranquilizándolo” con palabras que diríamos a un bebé.

Lo ideal es encontrar el equilibrio entre los cuidados y los mimos junto a sus necesidades instintivas.

¿Sabes cuáles son las acciones más comunes de humanización?

El sofá y la cama, zona humana

Si hemos permitido que el can suba continuamente al sofá (uno de los gestos de humanización más comunes), el día que queramos evitarlo, el perro no entenderá lo que sucede e, incluso, intentará amedrentar al humano enseñando los dientes o gruñendo.

¿Culpabilidad, venganza…?

Es común atribuir al perro sentimientos que son propiamente humanos. Por supuesto, los perros tienen sentimientos y experimentan emociones (alegría cuando llegamos a casa, aburrimiento si pasa mucho tiempo sin jugar…) pero hay sentimientos específicos de los humanos que no comparten.
De nuestro perro no nacerá un sentimiento de “venganza” por no haberle dado comida de nuestro plato, ni sentirá “culpabilidad” por una trastada hecha esa tarde…

La comida humana, para los humanos

Lo más importante es que la comida humana no proporciona al can el mismo valor nutricional que el pienso, creado específicamente para su especie, por lo que el perro se verá desprovisto de vitaminas y minerales necesarios para su desarrollo y con un exceso de grasas “malas”.
Pero es cierto que, en ocasiones, nos gusta dar un caprichito a nuestro peludo amigo. Nos pone ojitos y no nos podemos resistir. En este caso, enséñale a ganárselo con un refuerzo positivo: un trocito de pavo después de haber cumplido tres o cuatro órdenes correctamente es una buena forma de instruir al perro a “ganarse” la comida.
Por otro lado, sentarlo en la mesa con el resto de su familia humana es un error… Podemos incluirlo en el horario de comida, en su zona de comedero y bebedero, respetando el área de la cocina para nosotros.

¿Qué pasará cuando nos exija más?

Si tienes un perro como mascota sabrás que son animales listos, muy listos. Y comprenden que si sus acciones no tienen consecuencias podrán continuar ejerciéndolas.
Un claro ejemplo de humanización es el sobreapego de la persona con el animal. Si el perro nota ausencia de su dueño (que le trata como a un bebé) cuando se encuentre solo en el hogar se comportará “mal”, mordiendo o destrozando lo que esté a su alcance.
Este modo de actuar se debe a la ansiedad y al estrés que ya hemos comentado. El humano, al volver a casa, creerá que es un mal comportamiento movido por la venganza de dejarle solo en casa y lo regañará suponiendo que entiende la comunicación verbal de los humanos… La reprimenda se debe aplicar en su momento y con técnicas apropiadas para el perro.

Por último, vestir a tu perro con un disfraz, meterlo en un carrito o mantenerlo el domingo entero contigo viendo películas no le supone ningún beneficio. De hecho, al perro le supone sentirse incompleto, frustrado, inseguro y, en muchas ocasiones, le crea una pérdida de identidad
Recordemos que tienen unas necesidades básicas que debemos respetar: actividad física diaria, pienso adecuado a sus características, vacunación… Y si seguimos ciertas pautas, junto a estas necesidades, tendremos la tranquilidad de estar dando a nuestro perro una vida canina plena.

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