Errores frecuentes que cometemos con la bandeja del gato

La bandeja, o arenero, es fundamental para la comodidad e higiene de nuestro gato. Factores como el tamaño o la ubicación son esenciales para su correcta utilización.

Para los gatos es muy importante disponer de un sitio tranquilo donde hacer sus necesidades, pues en su ADN está el intentar ocultar todo rastro suyo de sus posibles depredadores, incluso en los gatos domésticos. El sitio ideal para ello (y el más cómodo y limpio también para nosotros) es el arenero. Pero, ¿cómo elegir la más adecuada para nuestro gato? Y, ¿cómo asegurarnos de que ellos estén cómodos y la usen a diario? Nuestro veterinario Pablo Hernández lo explica en este vídeo.

Es fundamental que acostumbremos a nuestro gato desde cachorro a usar la bandeja siempre. El primer factor que debemos tener en cuenta para elegir el arenero es que hay bandejas abiertas y cerradas; según las preferencias del gato, estará más cómodo con una u otra. En cualquier caso, tendremos que asegurarnos de que el tamaño sea el adecuado para nuestro gato y pueda hacer sus cosas cómodamente.

Otro detalle importante es la limpieza; tiene que ser una bandeja fácil de limpiar, no sólo por nosotros, sino porque el gato rechazará con seguridad una bandeja que no esté bien limpia. Por eso, los errores más comunes al elegir el arenero suelen ser el tamaño (tiene que poder girar sobre sí mismo con comodidad), no limpiarlo bien en el caso de ser cerrado (el olor fuerte le repelerá) y un cambio repentino en el tipo de arena que usamos.

Pero, ¿cómo hacer que nuestro gato se sienta cómodo y use su bandeja? En primer lugar, si observamos un cambio brusco en su conducta al respecto, y de pronto comienza a hacer sus necesidades fuera del arenero, tendremos que consultar con el veterinario, pues a veces estas modificaciones repentinas responden a alguna enfermedad o al estrés.

Una vez descartada esta posibilidad, debemos plantearnos varias cuestiones: ¿La hemos cambiado de sitio? ¿Nos hemos relajado con su limpieza? ¿Tiene bastante arena? ¿Le dejamos la suficiente intimidad? Puede que ahí esté la clave.

Por último, hay algunos tips para enseñar al cachorro a usar el arenero, como comprar desde el principio un arenero grande; así no habrá que cambiársela cuando crezca, y no se descolocará. También es buena idea usar una arena que no esté perfumada, pues muchos gatos la rechazan, ser menos estrictos con la limpieza los primeros días, para que el gatito identifique su olor, y, si no va por sí solo, colocarlo nosotros mismos en el arenero. Y, por supuesto, nunca está de más emplear el refuerzo positivo y premiarle.

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