¿Cómo evitar que el perro tenga celos del bebé?

La entrada de un nuevo miembro en la familia trastocará inevitablemente al perro, y puede llegar a tener celos. Te contamos cómo evitarlo.

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Los celos del perro se producen habitualmente ante una situación nueva o la entrada de un nuevo miembro en la familia, por ejemplo, de un nuevo animal. Sin embargo, con la llegada de un bebé la cosa se complica, porque, para el perro, el bebé es el último en la jerarquía familiar, y debemos hacerle comprender que va por delante de él. Nuestro veterinario y etólogo de cabecera Pablo Hernández te explica en el vídeo cómo hacerlo.

Esos celos se originan por un problema en la socialización del perro, que vendría desde cachorro. Si el perro está bien socializado y educado, no debería haber ningún problema con la llegada de alguien nuevo al hogar familiar. Sin embargo, también entra en juego la personalidad de cada perro (si es más inseguro, más dependiente…) y es algo que debemos tener en cuenta.

El adulto debe estar siempre presente, al menos en las primeras interacciones entre el niño y el animal. Debemos dejarle oler y lamer con cuidado al bebé, para que le identifique como un miembro más de su familia.

Es fácil caer en la tentación de “compensar” al perro y darle en todo momento lo que quiere, para que no se sienta desplazado por la llegada del bebé. Pero esto no es buena idea, pues tiene que adaptarse a esos cambios y no debemos hacerle creer que ahora conseguirá todo lo que quiere.

Al contrario, habrá que darle su atención, como siempre, pero tiene que aprender que ahora el  niño irá por delante de él. Normalmente, los celos pasarán cuando el perro se acostumbre a la nueva situación, pero en casos extremos la convivencia se hará imposible.

Durante el embarazo, no es buena idea mantener alejado al perro de la barriga; al contrario, los expertos señalan que debemos actuar con normalidad y dejarle que se acerque con cuidado. Lo mismo ocurre cuando la familia comience a preparar las cosas del niño (cuna, mantas, ropitas…); no está de más dejar que lo huela todo, para que desde el principio no se sienta un extraño dentro de la experiencia de la llegada del bebé.

Cuando llegue el bebé, es igualmente positivo dejar que huela las ropitas, peluches… lo que sea que haya usado el niño, para que el perro se vaya acostumbrando a su olor. En la primera toma de contacto habrá que tener cuidado y observar atentamente la reacción del perro; esa primera “presentación” es fundamental para las relaciones que establecerán el niño y el perro.

Ya más adelante, algo esencial es enseñar al niño cómo tratar al perro, y la importancia de saber que no es un juguete. Crecer con un perro es algo maravilloso y no tiene por qué haber ningún problema.

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