Pasear al perro, consejos útiles

Los que somos propietarios de una mascota sabemos que acarrea muchas responsabilidades. Es un miembro más de la familia con el que convivimos pero es dependiente de nosotros y, por lo tanto, les debemos una serie de cuidados y atenciones. Pasear al perro es una de ellas.

Pasear al perro puede ser un momento de paz para ti
Pasear al perro puede ser un momento de paz para ti

La vida actual en las grandes ciudades se caracteriza por un ajetreo continuo, pero nuestro amigo peludo necesita su tiempo, su ejercicio y una relación diaria con nosotros. Pasear al perro es una de nuestras obligaciones.

¿Qué me llevo?

El momento de pasear al perro es la ocasión en que podemos satisfacerle esas necesidades y debemos prestar atención a todos los elementos que necesitamos para que sea perfecto:

  • Una buena correa, si es corta mejor y un collar de calidad, no queremos irritaciones en su piel o que se rompa a los dos días.
  • Un bebedero portátil. La perspectiva es que nuestro animal corra, por lo tanto, va a necesitar beber agua y normalmente no encontramos una fuente con facilidad.
  • Bolsas para recoger sus necesidades.
  • Una pelota o un  juguete si le has enseñado a recogerlo y traértelo (muy buen motivador para que corra).
  • Tú y todo lo que ello implica: corretear con él, acariciarle, pasar un rato agradable juntos, vigilarle para que no haga una “de las suyas”....


El tiempo estimado para los paseos será de no menos de media hora y el número de veces que lo saquemos dependerá del tipo de perro que tengamos. Si es cachorro, tres veces o más, si es adulto unas dos veces si es tranquilo, tres si es activo… Pregunta a tu veterinario cuántas veces te recomienda según tu propio perro.

Perro de ciudad

Muchos encontramos el problema de que al vivir en una gran ciudad no es fácil tener cerca una zona para soltar a nuestro can y que pueda estirar sus cuatro patas. Si este es tu caso, te recomendamos que preguntes en tu distrito municipal dónde está el pipican más cercano y/o estimules tú mismo al perro (con los juguetes que hemos dicho, corriendo con él aunque esté sujeto con la correa…).

Si vives en un área de campo disfruta de la naturaleza y de la ventaja de soltarle sin impedimento.

Aunque en ambos casos, verás que al final tu animal quiere estar siempre cerca de ti.

Y es que, pese a que muchos piensen que el perro no es feliz si no se aleja de nosotros durante un rato y disfruta solo de estar suelto en la calle, nuestro peludo va a querer pasear a nuestro lado o a unos metros, pero sin perdernos de vista. No resulta un agobio para él estar cogido con la correa, es como si salimos a pasear de la mano con nuestro niño. Simplemente será nuestro trabajo hacerle el paseo interesante.

Siempre con cuidado

Tanto si estás en ciudad como en zona rural, si encuentras un lugar donde soltarlo es el momento de divertirse pero también de extremar las precauciones. Existen situaciones cotidianas que pueden jugarle una mala pasada: que se pinche con una espiga, que coma algo del suelo, que cruce una calle llena de coches, que se encuentre con un perro a quien no le guste tener amigos peludos…

Etiquetas: Educación perro

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