Hámster, cuidados y educación al llegar a casa

Estos pequeños roedores son uno de los más escogidos por las familias con pequeños en casa. ¿Sabéis cómo manejarlos a su llegada?

Cógele entre tus manos o de la piel del cuello
Cógele entre tus manos o de la piel del cuello

Los hámsteres son seres activos, asustadizos y trabajadores. Son nocturnos, les gusta cavar túneles para vivir en ellos y almacenar. 
Debes elegir el tipo de hámster que más convenga a tu familia, porque los hay sociales como los enanos (así que mejor adquirir un par, de hembras) o poco sociales como los sirios, que son muy territoriales y no precisan de vivir en compañía. Aunque, por el contrario, les gusta la compañía humana, son dóciles y juguetones

En general son fáciles de cuidar pero hay que tener muy en cuenta los pasos que damos cuando llegan a nuestra casa por primera vez, serán esenciales para nuestra futura convivencia.

¿Cómo le manejo?

El hámster es un ser pacífico y tranquilo, en general, pero intentará morder si se le asusta, si le hacéis daño o cuando no se le coge bien. Para agarrarle de manera correcta, hazlo con las manos ahuecadas y sin presiones, acercando las manos despacio, dejando que te huela antes y dándole su tiempo. Puedes poner un snack entre tus manos las primeras veces para que sepa que será una experiencia positiva. Cuando se acostumbre a que le cojas puedes dejar de darle premio pero acaríciale y háblale con cariño para que no se le olvide que ese momento solo traerá consecuencias buenas.

Si te estás acercando lentamente y colocando bien las manos pero ves que tu amigo peludo está apoyado solo sobre las patas traseras y le castañetean los dientes de manera agresiva, es mejor que no intentes acercarte más o te llevarás un mordisco de regalo.

Otra manera es cogerle por la piel del cuello pero no podrás hacerlo tan fácilmente como crees.

Comienza con su educación desde el día que llega a tu casa

Lo mejor es que durante los diez primeros días en tu hogar no le molestes demasiado, ni siquiera le podrás limpiar la jaula, ni cambiar el nido en el que duerme ni retocar nada. Únicamente podremos acercarnos para ponerle agua y comida cuando lo necesite. Llevando a cabo estas pautas lograremos que el animal nos reconozca por nuestro olor corporal. La aproximación debe ser por la noche que es cuando el animal está activo.

Cuando pasen los días indicados nuestro hámster ya nos reconocerá y podremos acercarnos más. A partir de las dos semanas puedes meter la mano en la jaula para que el animal la huela. Hazlo de manera lenta y con un snack especial para roedores entre los dedos. La experiencia tiene que ser lo más positiva posible.

Otro modo de conseguir gustarle a nuestro pequeño peludo es cuando esté despierto y haya comido, evacuado y esté tranquilo en la jaula, cogerle y ponerle tranquilamente en nuestras piernas.
Háblale siempre con voz calmada y baja. Es un animal que necesita tiempo para adaptarse pero tratándole con cariño, satisfaciendo siempre sus necesidades y manteniendo su mente ocupada cogerá confianza y será agradecido a su manera.

Etiquetas: Adopción de animalesHámsterRoedores

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