El collar de castigo

El collar debe ser un instrumento cuya función sea mantener controlado al animal. Los collares de castigo deberían desaparecer de las tiendas y, por supuesto, de nuestras mentes.

El collar de castigo
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Cuando nos disponemos a dar un reconfortante paseo con nuestro mejor amigo, deberíamos tener muy presente que ese collar y esa  correa que utilizamos es algo muy similar, prácticamente lo mismo que darle la mano a nuestro hijo cuando caminamos por la calle. La correa y el collar es nuestra forma de vincularnos al animal mientras caminamos, una forma de indicarle cosas, de buena manera, si ello es necesario.

Desgraciadamente, muchas personas siguen pensando que el animal tiene toda la información que nos gustaría “grabada de serie” en alguna parte de su cerebro. Piensan que cualquier orden debe ser obedecida de forma inmediata y sin lugar a dudas, aunque jamás hayan intentado explicarle al animal cómo debe ejecutar tal orden.

El no entendimiento entre humano y perro, el no saber cómo manejar al animal, en lugar de conducir al profesional que nos ayude, conduce a formas represivas: collares de castigo.

En el paseo

Cuando el perro camina delante de nosotros tirando como si quisiera llegar al fin del mundo, lo hace porque nadie le ha enseñado a caminar al lado o detrás. Si el propietario no demuestra al animal que sabe por donde van, que es el que indica el camino, el animal tomará las riendas e intentará ser el que marque el camino.

El collar de castigo lo más que puede conseguir es dañar al animal y provocarle mayor interés por seguir tirando. Desterremos este elemento de nuestras vidas, y lo mas importante, de la vida de nuestro mejor amigo.

Etiquetas: Collar perroEducación perro

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