Educación del gato, ¿responden a los refuerzos positivos?

El premio será el mejor método para conseguir que nuestro felino haga algo que nosotros queremos. ¿Funciona la educación en positivo en ellos?

Obedecerá si sabe que hay premio
Obedecerá si sabe que hay premio

La educación del gato también se debe hacer gracias a los refuerzos positivos, una manera de influir sobre el comportamiento de una mascota que tendrá como vía de estímulo un premio, ya puede ser un snack, una caricia o un rato de juegos con su mano. Es mucho más recomendable premiar una conducta buena que ponerle castigo a una acción que no nos ha gustado.

Antes de ponernos a profundizar en el refuerzo positivo, queremos dejar claro que existe un refuerzo negativo que en muchos momentos suelen confundirse con el castigo.

Debemos conocer los gustos de nuestro gato para saber qué ofrecerle después de que obedezca a nuestro mandato, así conseguiremos que en las siguientes órdenes nos quiera hacer caso. Para que esta educación en positivo sea efectiva, debemos tener claro que solo le daremos un snack o caricia cuando responda como queramos, ya que si premiamos todas las acciones que lleva a cabo nuestro felino nunca vamos a conseguir que grabe en su memoria que si hace esa acción que le pedimos, recibirá un premio seguro.

El refuerzo positivo también puede crear conductas negativas

Esta afirmación puede resultar extraña pero la realidad es que podemos estar creando conductas negativas en nuestro gato dependiendo de nuestra reacción esto es, por ejemplo, si nuestro gato nos muerde al jugar y prestamos demasiada atención a este acto puede intentar mordernos cada vez que juegue con nosotros porque ha visto que esto te llama la atención.

Tampoco es bueno que le demos un premio cada vez que se porta bien y le castiguemos en cada ocasión que se porta mal. Estas dos reacciones nuestras tienen que ser siempre consecuencia de la respuesta de nuestro gato ante una orden o un acto que no nos guste. Además, si no somos constantes en el trabajo de las técnicas de educación, los problemas de conducta volverán a aparecer con el paso de los días o semanas.

No debemos consolar o prestar muchísima atención a un gato que está siendo miedoso o mostrándose agresivo, esto será otro ejemplo de un refuerzo positivo mal entendido ya que el gato lo captara como si estuviéramos premiando su miedo o enfado.

Cuando apliquemos un castigo o le demos un premio a nuestro gato, tenemos que tener muy claro el método que vamos a seguir y hacerlo siempre de la misma manera. Para conocer este mecanismo lo mejor es ayudarnos de un profesional de la educación gatuna.

Aunque sí tenemos unos conceptos básicos que van a ser generales en todo aprendizaje: cuanto más le guste el premio, más rápido va a aprender la orden. Debemos observar que los premios recomendados por el experto sean efectivos en nuestro gato. Si observas que no le hacen demasiada gracia tú mismo puedes proponer el premio al profesional para que te indique si es buena idea o no.

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