¿De verdad es necesario el uso del bozal?

Un accesorio muy útil pero generalmente mal utilizado. El uso del bozal no debe realizarse de forma indiscriminada, solo debe hacerse tras el asesoramiento de un profesional.

¿De verdad es necesario el uso del bozal?
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Tras un pequeño paseo por los pasillos de una tienda especializada, podemos encontrar múltiples formatos de bozales: de plástico, metálicos, de tela con apertura frontal, de variados tamaños (para las distintas razas y sus correspondientes hocicos), de colores actuales... Pero ¿todo propietario debe disponer de este elemento en su hogar? Pues, realmente no.

Tras la concienzuda lectura de las últimas publicaciones en educación y comportamiento, podemos darnos cuenta de que casi ningún autor hace referencia al uso del bozal. Todos hablan de premios y de educación en positivo, por lo que entre las líneas de esos maravillosos ejemplares el bozal no tiene cabida.

Entonces ¿para qué sirve?

El bozal es un método “represivo”, una forma de control enfocada a que el animal no pueda utilizar su boca. Entre las distintas posibilidades controladas están los mordiscos, la obtención de basuras o alimentos

La capacidad represiva del bozal es correcta pero su adecuación a un método educativo es más que discutible. Si tenemos un perro que muerde, lo que tenemos que hacer no es utilizar un bozal porque o lo lleva todo el tiempo o según se lo quitemos, podría mordernos.

Si el animal intenta comer cosas del suelo en sus paseos o destroza el mobiliario en nuestra ausencia, con el bozal no conseguirá hacerlo, pero no estaremos “formando” al animal en el correcto modo de evitarlo. Para evitar todo lo comentado y más cosas que nos quedan en el tintero, se deben aplicar pautas educativas, ayudados por verdaderos profesionales.

El uso indiscriminado del bozal con nuestras propias ideas o con las “expertas” sugerencias de vecinos, amigos o compañeros de trabajo, lo único que puede conseguir es que el problema que intentamos evitar se enquiste.

Una de las pocas utilidades reales del bozal es su uso en las clínicas veterinarias. Cuando el animal presenta una actitud defensiva por el miedo, es útil su uso para controlar las posibles dentelladas, tanto al veterinario como al propietario. Estamos ante un caso concreto y su uso puede ser necesario. En todos los demás casos, insistimos, mejor pensar que nuestro perro necesita más educación, que no tapar el problema con el “parche” del bozal.

Etiquetas: Educación perro

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