Los perros prefieren las grasas y los gatos los hidratos de carbono

De acuerdo con una investigación realizada por la Universidad Estatal de Oregón sobre las dos mascotas domésticas más usuales, se ha detectado que los perros prefieren las grasas mientras que los gatos se decantan por los carbohidratos.

Labrador y gato con manchas mirándose
La alimentación es muy importante para la calidad de vida de nuestras mascotas

Este estudio es de suma importancia ya que nos informa, ante todo, de los gustos, mejoras y preferencias que debe tener la alimentación y la nutrición de nuestras mascotas. La nutrición en nuestros animales es, ante todo, básica para que gocen de buena salud y tengan una vida larga y sana.

Los resultados obtenidos, publicados en Journal Experimental Biology, fueron altamente distintos de lo que se esperaba y es que se ha demostrado que los gatos no necesitan ingerir a diario un 50% de proteína, como siempre se ha creído. Esta publicación cambia la opinión nutricional sobre la alimentación de las mascotas y abre un nuevo desafío y camino para la industria alimenticia animal.

El estudio se realizó durante 28 días en los que 17 perros adultos y 27 gatos probaron cuatro tipos de alimentos que sabían igual: con un contenido alto en grasa, con un contenido alto en carbohidratos, con un contenido altamente proteico y con un contenido equilibrado. Eliminando el sabor de la ecuación, los animales podían hacer su elección basándose en los macronutrientes que su organismo les indicaba que necesitaban.

Jean Hall, responsable de la investigación y profesora del Carlson College of Veterinary Medicine en la Universidad de Oregón, señaló que los estudios anteriores muestran cómo, si no existe un equilibrio de palatabilidad en los alimentos, los perros tenderán a comer más grasa y los gatos preferirán alimentos muy altos en proteínas. Sin embargo, si el sabor sí está equilibrado, tanto perros como gatos preferirán un contenido macronutricional significativamente diferente al que elegirían basándose en el sabor.

Durante el experimento, cada día los perros disponían de una hora para comer todo lo que quisieran, dentro de un aporte calórico predeterminado. Es decir, podían obtener todas las calorías que necesitara su metabolismo y su peso pero ninguna más. 

Los gatos en el estudio tampoco pudieron comer en exceso, aunque incluso si se les daba acceso ilimitado a alimentos que se sabía que les gustaban, los gatos tendían a comer manteniendo el peso. Ajustaban su ingesta en función de la densidad de energía de la comida. En el estudio, los gatos tenían acceso a alimentos las 24 horas del día hasta el punto de alcanzar su umbral calórico.  

Los investigadores descubrieron que los gatos elegían que de media un 43% de sus calorías procediera de los carbohidratos y el 30% de las proteínas. Los perros, por su parte, consumieron un 41% de grasa y un 36% de carbohidratos. De aquí se desprende que ni perro ni gato eligió obtener el mayor porcentaje de calorías de la proteína.

Dentro de los hallazgos relacionados con el gato, están las tendencias que se correlacionan con la edad y la masa corporal magra, es decir, la cantidad de músculo que tiene un animal. Los felinos jóvenes que tenían menos masa corporal tendieron a un consumo más destacado de proteínas mientras que los gatos jóvenes con más masa corporal tendieron a un consumo proteico más reducido. En general, los gatos jóvenes prefieren ingerir más proteína que los mayores.

En el caso de los canes, se demostró que entre los perros más jóvenes y con menos masa corporal, los alimentos ricos en proteínas fueron menos populares mientras que los perros con mayor grasa corporal preferían obtener calorías de als proteínas.

"Debido a que la elección de los macronutrientes se vio influida, tanto en perros como en gatos, por la edad y la masa corporal magra o la masa corporal grasa, esto sugiere una base fisiológica para lo que eligieron para comer", dijo Hall.

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