¿Qué estoy haciendo mal con la alimentación de mi gato?

¿Le das sobras de tu comida a tu mascota? ¿Le das un pienso por su precio o por la forma de su envase? Hoy hablamos de estas y otras prácticas que hacemos mal.

La leche de vaca es uno de los productos prohibidos
La leche de vaca es uno de los productos prohibidos

Debemos dejar claro que la alimentación de un gato, como la de cualquier ser vivo, debe estar ajustada a sus propias necesidades, a su estado de salud y a las exigencias de su especie, sin más ni menos y sin que puedan mediar los gustos del propietario ni las molestias para su bolsillo. 

El gato casero ha dejado de ser un perfecto cazador de alimañas (algo que le venía estupendamente al ser humano y sus cosechas), para pasar a ser el rey de la casa y gozar de una extensísima gama de productos nutritivos específicamente creados para cada una de sus particularidades y necesidades.

La idea es que su rutina de alimentación se base en un alimento comercial, de buena calidad y que haya sido recomendado por el veterinario teniendo en cuanta las características del felino.

Es por eso que no son comprensibles algunos errores que cometemos a diario con la alimentación de nuestros gatos. Vamos a repasarlos.

1. El lado malo de la historia es que algunas personas comenzaron a darles restos de comida, pequeños huesos o del propio alimento y otras han seguido su ejemplo. Criticando, además, las comidas preparadas específicamente para los felinos, que se adaptan incluso a las características que tenga el animal. Esta es la primera cosa que no debemos hacer, darle de comer comida no especializada a nuestro gato para crearle una serie de problemas innecesarios que a la larga nos van a hacer visitar al veterinario, y nuestra cartera con nosotros.

2. El felino doméstico es un carnívoro riguroso. Esto no quiere decir que únicamente tenga que comer carne o sus derivados.

3. Ofrecer al gato alimentos con un solo ingrediente como carne, hígado, pescado o alimentos comerciales de mala calidad creados a partir de un ingrediente casi único, según indican en el embalaje. Un ingrediente principal de la alimentación del animal no debería sobrepasar alrededor del 25% del total de la dieta. Además, la carne, como producto único, está exenta de hidratos de carbono, es pobre en calcio y vitaminas A y D. El pescado tiene más o menos las mismas deficiencias que la carne y el hígado puede llegar a suscitar una adicción difícil de reconducir y que, de forma casi segura, desembocará en un importante problema sanitario. El hígado, como ingrediente único, puede provocar una significativa hipervitaminosis A, que viene acompañada de vómitos, inapetencia, problemas dermatológicos (caída de pelo), dolores articulares... Si aún no estamos suficientemente seguros de lo inapropiado de estos alimentos, grabémonos esta afirmación en la mente: dar estos productos crudos (la carne, el hígado y el pescado) posiblemente va a acarrear a nuestro gato graves enfermedades parasitarias, enfermedades que sin quererlo van a pasarnos a nosotros porque algunas son zoonóticas.

4. Dar de comer alimento para perro. Sí, aunque no lo creáis es algo que hacen algunos propietarios. Ya tienen comida para sus perros y hacen que su amigo felino comparta con ellos su comida porque “¿para qué comprar otra?”

5. Alimentar con comida casera. Habría que hacer aquí una salvedad... ¿Es posible dar una alimentación casera equilibrada y ajustada para un gato? Es posible pero el tiempo y dinero que deberíamos emplear para que fuera una dieta adecuada quitaría las ganas a aquellos que se lo plantearan. Dejando de un lado esta difícil opción, los que dan de comer alimento casero a su amigo lo suelen hacer con productos “monoingrediente” o con dos o tres productos y ya hemos aclarado que es un error.

Las comentadas son las grandes equivocaciones que los propietarios, con un amor mal entendido, llevan a cabo para tener supuestamente más felices a sus gatos.

¿Cómo arreglamos este desastre?

Todos tenemos la respuesta en nuestra cabeza: acudiendo a la clínica veterinaria de confianza para preguntar al profesional cuál es el producto que mejor satisfará las necesidades de nuestro amigo felino.

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