Cómo mejorar los hábitos de alimentación de un gato

Que nuestro gato tenga una alimentación equilibrada es un punto básico para que el animal tenga una buena salud . Por ello, es muy importante que sepamos cómo crear un hábito alimenticio adecuado.

Gato comiendo en cuenco blanco
Que nuestro gato tenga un buen hábito alimenticio mejorará notablemente su vida

Una buena alimentación para nuestro gato es básica para el mantenimiento de su salud. Por ello, es tan importante seguir una dieta equilibrada, basada en factores distintivos como la edad, género o nivel de actividad física.

Los gatos tienen fama de ser animales altamente “caprichosos” en cuanto a alimentación se refiere. Esto, como bien explica Roger Catalán Bravo, consultor veterinario de Purina ONE, viene dado por un mal hábito alimenticio que no únicamente afecta a los gatos, sino a cualquier animal. Si no acostumbras a tu animal a comer bien y de manera equilibrada, provocarás que sus hábitos alimenticios no sean los correctos y el animal tenderá a ser bastante especial y exigente con sus comidas. Muchas veces, en ese deseo de mimarles, no nos damos cuenta de que quizás estamos creando conductas caprichosas en su alimentación que no son nada sanas para el animal. Con esto no queremos decir que no se le pueda mimar ni dar un capricho de vez en cuando pero su base alimenticia debe ser sana, equilibrada y consecuente a sus factores distintivos.

Existe una serie de recomendaciones para alimentar de forma equilibrada a un gato y así evitar que caiga en esa actitud alimenticia caprichosa:

  • Marcar una rutina alimenticia. Esto incluye horarios, alimentos concretos y cantidades. Catalán Bravo incide en esto: “Para evitar los caprichos es mejor escoger unos hábitos rutinarios y mantenerlos”. Si no seguimos unos horarios, el animal puede volverse receloso y ser él quién te indique cuando tiene hambre o cuando no quiere comer. Igualmente, estos horarios pueden variar por factores de temperatura, aumento o descenso de peso y operaciones o enfermedades. Pero, si se determinan esas variaciones, deben hacerse siempre bajo supervisión veterinaria. Cualquier variación en la dieta del animal debe hacerse paulatinamente y nunca de golpe. 
  • Evitar alimentos para humanos. Debemos evitar llamar su atención aportándole alimentos “para humanos”. Son extremadamente llamativos para ellos pero puede que no sea lo que más les conviene. Pueden engordar de manera muy rápida y tornar en una actitud muy caprichosa mostrando que ya no quieren su comida sino la tuya.
  • Hacer más apetecible un alimento. Si tu gato es “caprichoso”, le cuesta seguir un hábito y sientes que tiene menor apetito, un consejo muy recomendable es cambiar (especialmente en verano) su comida seca por una comida húmeda completa. Si aun así no despierta su apetito, Catalán Bravo sugiere no darle la comida húmeda recién sacada de la nevera sino atemperarla. “Una comida húmeda y fría no desprende aroma y un gato no se come lo que no puede oler. Puedes hacer que los alimentos sean más apetecibles calentándolos hasta que se atemperen para que desprendan su aroma y provoquen el apetito de tu gato”, recomienda el experto.
  • Intimidad. Es positivo que dejemos una cierta "intimidad" al animal a la hora de comer. Los gatos prefieren comer tranquilos y sin público. Por eso, cuando esté comiendo es mejor que lo dejes solo.
  • Comedero siempre limpio. Los gatos son animales altamente pulcros, por lo que su comedero y bebedero deberán estar totalmente limpios para que coman ya que, en muchas ocasiones, si hay restos de comida anterior, optarán por no hacerlo. Acostúmbrate, pues, a lavar el comedero después de cada comida. "Los restos de bacterias no son buenos ni para los gatos ni para los humanos. Piensa qué harías tú en su lugar".
  • Varía su dieta si es necesario. Todo ser vivo debe tener una ingesta diaria con unos porcentajes concretos. Si tu gato tiene problemas para comer o notas que tiene un apetito menor, prueba a darle de comer alguna otra receta equivalente en calidad a la que está aconstumbrado a comer, pero siempre teniendo en cuenta sus preferiencias sobre comida seca o húmeda. Para Catalán Bravo, “es posible que una nueva formulación, un cambio de receta, estimule de nuevo sus papilas gustativas”.

Catalán Bravo recuerda que los gatos dan por acabada la comida cuando sienten que ya no tienen más hambre y, al igual que los humanos, el comportamiento de los gatos varía según el clima: en las jornadas más calurosas como el verano o la primavera su apetito disminuye.

La falta de apetito puede ser síntoma de enfermedad

¿Qué ocurre si el gato aun así no come como debería? Bien, ¿te has planteado que tu gato puede tener algún problema? Los desajustes alimenticios suelen ser la primera muestra de que el animal no está bien. Quizá algo le está quitando el apetito. Pero… ¿qué puede ser?

En primer lugar, observa las encías de tu gato. Quizás tenga un problema dental, encías enrojecidas o sensibles que provoquen a tu gato una molestia cuando intenta comer. Esto hará que el animal vea la comida como algo “negativo” y “doloroso”. Igualmente si observamos mal aliento o las encías hinchadas podríamos estar ante un problema bucal que interfiere en su ingesta. Si esto ocurre, lo más recomendable es visitar al veterinario para que le mire los dientes.

¿Y si aun teniendo las encías bien sigue sin comer como debería?  Pues bien, como cuenta Catalán Bravo, si observamos que nuestro gato se pasa 24 horas sin comer, debemos acudir a un veterinario ya que puede que el animal rechace el alimento por algún tipo de alergia u otra enfermedad. Cierto es que puede tratarse de un simple capricho del minino (provocado por un hábito alimenticio nada positivo) pero, es mejor descartar. Debemos entender que el gato no nos dirá si está enfermo, sino que nos lo dirá su comportamiento. Así como un gato que duerme en exceso nos está mostrando un posible desajuste que puede derivar en enfermedad, con el exceso o rechazo alimenticio nos puede mostrar lo mismo. Por ello, no olvides: cuidado, observación y diagnóstico profesional sea cual sea el cambio de comportamiento del animal.

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