Un hombre y su perro rescatan a dos canes atrapados en el hielo

Un neoyorquino, acompañado de su golden retriever, salva a dos perros que estaban atrapados en un lago congelado.

Timothy ha hecho que creamos (un poco más) en la bondad humana. Este hombre, procedente de Nueva York, no dudó más de unos segundos cuando vio a dos perros atrapados en las gélidas aguas del lago que se había congelado por las bajas temperaturas.

El matrimonio Yuriev daba uno de sus ordinarios paseos junto a su fiel compañera peluda Kira, un golden retriever, cuando escucharon los gritos de una mujer que resultó ser la dueña de los dos perros en apuros...

“Primero escuchamos a una mujer gritar… Después vimos a los perros cruzando el lago”. No hay pruebas documentales del momento en que los perros se cayeron al agua, pero se puede suponer que el peso de los perros hizo que los bloques de hielo se rompiesen, deslizándose dentro del agua sin poder escapar.

Timothy no dudó más de unos segundos para desprenderse de su ropa y tirarse al lago…

“Pensé que hasta que llegase el rescatador pasarían unos 10 ó 15 minutos y los perros podrían sufrir una hipotermia”. Y así, semidesnudo, el neoyorquino saltó a las aguas. Su perra, por supuesto, le siguió y le ayudó a rescatar a sus compañeros de especie.
 
Mientras tanto, su mujer, Melissa, capturaba el momento en vídeo para dejar constancia del heroico momento que estaba presenciando. “He sido testigo de algo increíble: mi marido (y perrita) han rescatado a dos perros atrapados en el hielo”, publicó en su muro de Facebook. El vídeo no tardó en correr como la pólvora por la red, donde Timothy se ha coronado como un héroe de los perros.

El ‘modus operandi’ fue sencillo

Para realizar el rescate, el hombre se abrió paso entre el hielo, rompiéndolo con su cuerpo y sus brazos mientras su perro nadaba junto a su dueño hasta alcanzar primero a uno de los perros, que fue escoltado por ambos hasta la orilla, y seguidamente el otro.

Pero, ¿cómo es posible que haya aguantado el frío polar sin inmutarse? “Por mi pasado… Solía vivir en Siberia. Mi abuelo me enseñó cómo aguantar el frío y cómo prepararme a mí mismo”.

Estas capacidades sobrenaturales para el  frío le han convertido en todo un héroe y en el salvador de dos peluditos que le estarán eternamente agradecidos. Y, pese a lo heladoras que parecen las imágenes… ¡A nosotros nos ha derretido el corazón!

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