Los dueños de perros son mucho más felices que los de gatos

Según un estudio de la General Social Survey, el nivel de felicidad de los dueños de perros es mayor que el de las personas que poseen un felino en casa.

¿Perro o gato? La eterna disputa ha generado un nuevo tema de debate, ¿qué dueños son más felices, los de perros o los de gatos? La General Social Survey, encuesta sociológica que viene recopilando desde 1972 información sobre las preocupaciones, experiencias, actitudes y prácticas de los residentes en Estados Unidos, ha incluido por primera vez preguntas de posesión de mascotas y nos ha resuelto todas las dudas.

Los dueños de perros tienen el doble de probabilidades que los de gatos de decir que están muy felices

Así es. Los dueños de perros son un poquito más felices que aquellos que no cuentan con este animal en sus vidas. En esta investigación se muestra que los dueños de perros tienen más probabilidades de casarse y ser dueños de su propio hogar, que afecta directamente a la satisfacción de la vida personal.

El hecho de tener un perro conlleva pasar tiempo al aire libre para que las mascotas realicen el desgaste energético necesario en su día a día. Esto, por consecuencia, afecta positivamente a nuestra vida y humor al participar en actividades en exteriores diariamente.

Además, los dueños de perros tienen más probabilidades de entablar amistad con otras personas desconocidas. Ya sea por los paseos cotidianos con sus mascotas o porque los dueños de canes suelen presentar un perfil más extrovertido y agradable, presentan más facilidad para ser sociables y establecer nuevas relaciones...

Todos estos factores afectan a la felicidad, pero la interacción con los propios perros también es clave en este estudio. La General Social Survey recogió a través de este informe que las personas con perros como mascota buscan la comodidad en ellos en los momentos de estrés, como jugando con ellos, recibiendo cariño (en forma de lametazos) o considerándolos "parte de su familia" en momentos personales más complicados en los que se apoyan en sus peludos compañeros.

Como bien es conocido por los interesados del mundo animal, los gatos no son propensos a mostrar su cariño de manera desproporcionada ni a atender las llamadas de atención de su humano cuando este lo solicita. El carácter de los felinos en nada se parece al de los perros... Estos nos reciben emocionados al llegar a casa, mientras que el minino (no todos, por supuesto) nos regala un vago maullido.

Esto nos hace cerciorarnos de que, como sospechábamos, pese a su independencia, los gatos tienen una absoluta honestidad emocional que hace que los queramos tal y como son.

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