¿Por qué a los gatos no les gusta el agua?

La mala relación de la mayoría de los gatos con el agua tiene sus raíces en el origen de las razas. Procedentes de zonas desérticas, los primeros gatos poca relación tenían con el líquido elemento. Para los que se criaron cerca de extensiones de agua como ríos y lagos la cosa cambia. ¡Te lo contamos!

La mayor parte de las razas de gatos procede de zonas desérticas de Oriente Medio y China donde es complicado encontrar agua. En sus inicios, los felinos que habitaban estos lugares se acostumbraron a beber poca agua en un claro gesto de adaptación al medio donde les tocó vivir. Al no convivir en el pasado con el agua, a la mayoría de los mininos les suscita desconfianza, curiosidad y a veces disgusto. Esto unido a la ya de por sí prudencia felina que obliga al animal a analizar minuciosamente todo objeto o animal desconocido antes de establecer contacto con él, termina de explicar ese comportamiento esquivo con el líquido elemento.

Sin embargo, la evolución llevó a los gatos a vivir en zonas boscosas donde el agua era más frecuente que en los desiertos. Esto explica cómo hay razas que no solo no tienen miedo al agua sino que disfrutan jugando con ella y no tienen problema en darse un baño. El bosque de Noruega es uno de estos ejemplares que tienen buena relación con el agua y es que este gato de porte majestuoso se crio inicialmente cerca de grandes lagos y ríos. Ocurre lo mismo con el gato siberiano que, además de ser muy mimoso, adora el agua; el maine coon, que posee una capa de pelaje impermeable ideal para el duro clima de su hábitat, el noroeste de Estados Unidos y las razas van turco, savanaah y manx.

Pero, ¿se puede acostumbrar a un gato que no sea de estas razas al agua? La respuesta es sí, sobre todo si lo haces desde que es un gato bebé. Esto será recomendable en caso de que el felino vaya a pasar mucho tiempo al aire libre, por ejemplo, en el campo, con el consiguiente riesgo de que se manche y no sea suficiente el lavado que él mismo se procura varias veces al día. Para que tolere bien el agua cuando sea mayor, tendremos que ir poco a poco, nada de meterlo directamente en la bañera… Lo ideal es primero mojarlo con un trapo impregnado en agua calentita, jugar con él y con el agua para que la asocie con algo agradable y más adelante pasar a la bañera. Es importante usar un champú específico para gatos, el de humanos no sirve. Si aun y todo tu gato no tolera el agua, hay otra solución por si se mancha y su lavado no es suficiente: la espuma en seco, que limpia sin tener que mojarle con agua.

¿Te gustaría seguir profundizando en la curiosa relación de los gatos y el agua? ¡Sigue leyendo!

Continúa viendo nuestras galerías