Gato bengalí, así es el minileopardo doméstico

El gato bengalí procede de la mezcla de un gato leopardo asiático y un felino doméstico.

¿Imaginas poder acariciar un leopardo sin correr el riesgo de perder la mano, el brazo e incluso la vida en el intento? ¿Y que además esta criatura viviera en tu propia casa y fuera tan cariñosa como un gato doméstico? No hace falta que sigas dando rienda suelta a tu imaginación porque este animal existe y se llama gato bengalí. Te contamos más cosas sobre este felino doméstico con apariencia salvaje.

El gato bengalí es resultado de la acción del hombre pues procede de un cruce entre un gato leopardo asiático y un felino doméstico realizado en 1963 por la genetista norteamericana Jean Sugden Mill. Dueño de un manto atigrado que recuerda al del leopardo, un cuerpo musculoso, patas largas y fuertes y ojos almendrados, el gato bengalí mantiene sus genes salvajes con un maullido distinto al de los gatos comunes, algún que otro desequilibrio emocional pasajero y una gran predilección por el agua. Es muy buen nadador (y se colará en tu bañera en cuanto te descuides).

Como siempre recomendamos, antes de comprar un animal piensa que hay miles esperando ser adoptados y que merecen una nueva oportunidad para ser queridos y tener una familia de humanos que de verdad se preocupe por ellos. En este artículo te contamos cómo funciona la adopción de animales y en este otro la gran labor de los voluntarios de las protectoras de animales. Si a pesar de esto no hay quien te quite la idea de tener un gato bengalí en casa, te contamos un poco más sobre su personalidad, salud, cuidados y comportamiento. Como anticipo, decirte que aunque este minino no requiere grandes cuidados y suela gozar de una salud de hierro, encierra mucha energía en su interior que necesita ser liberada a diario con juegos y movimiento así que si pasas mucho tiempo fuera de casa es mejor que te decantes por otro tipo de mascota pues si permanece muchas horas solo, el animal podría deprimirse y dado su carácter enérgico, no dejar de hacer travesuras en casa como estas macotas a las que pillaron con las patas en la masa.

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