El bodeguero andaluz: curiosidades y cuidados del terror de los roedores

Procedente de la provincia de Cádiz, es una raza de grandes cazadores, vitales, enérgicos y unos excelentes compañeros para la familia.

El bodeguero o ratonero andaluz procede de la zona de Jerez, en la provincia de Cádiz, donde como su nombre indica, su cometido era cazar a los ratones que vivían en las bodegas de vino, entre las barricas. La raza (aunque no está reconocida oficialmente por la Federación Cinológica Internacional, pero sí por la Real Sociedad Canina de España) evolucionó hasta convertirse en el perro que es hoy: un compañero ideal para el humano, y sobre todo para los niños, y un juguetón incansable.

Parece ser que su origen primero está en los Jack Russell terrier que los propietarios ingleses de bodegas en Jerez traían consigo; de hecho, el bodeguero se parece bastante físicamente al terrier. Sucesivos cruces con los perros cazadores de ratones de la zona desembocaron en el bodeguero que hoy conocemos.

Es uno de los perros más comunes en los hogares españoles, pues abundan en los refugios. Son perros relacionados con el campo y las camadas incontroladas están a la orden del día en esta raza. Son muy vitales, enérgicos y alegres, y necesitan una gran cantidad de ejercicio y compañía. Sin embargo, no son nerviosos; al contrario, son perros muy equilibrados, no son agresivos y son los mejores amigos de los niños por su energía.

Aunque muchos de ellos ya no se dediquen a eso, siguen teniendo un gran instinto cazador, y siempre están con ojos abiertos y orejas alzadas ante cualquier ruido o movimiento anormal. Son perros muy fuertes y longevos, y no presentan grandes problemas de salud, salvo una ligera tendencia al sobrepeso en algunos de ellos.

Es una raza particular, porque cada perro es diferente; los hay más similares al Jack Russell, otros que han resultado de cruces con yorkshires o chihuahuas… Al ser una raza de campo, la variedad es infinita.

Pero sí comparten la vitalidad, la energía y la inteligencia; suelen ser “más listos que el hambre”, y una vez vean una presa será difícil que hagan caso a su humano. Por eso es importante, si queremos que sean dóciles, educarlos bien desde cachorros y asegurarnos de proporcionarles la cantidad necesaria de juego y actividad.

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