30 cosas que no sabes del bichón maltés

Pequeño, despierto y cariñoso, el bichón maltés es una raza muy antigua y que ha sido apreciada a lo largo de la historia por diferentes motivos.

El bichón maltés es un perro de raza pequeña y de carácter afectuoso, algo nervioso y bastante inteligente. Es una de las razas pequeñas más antiguas, que se remonta a la época de los romanos con seguridad y, según algunos indicios, incluso más atrás. Fue considerado como parte de la familia de los terrier durante muchos años, pero ya se sabe que no pertenece a ella.

Aunque no precisa de una gran cantidad de ejercicio para permanecer sano, disfruta practicándolo y sobre todo jugando, tanto con humanos como con otros perros. Su carácter es equilibrado y dócil, aunque sin una buena educación puede convertirse en un perro nervioso e inquieto.

Suele pesar como máximo 4 kg, aunque lo normal son 3. Es un perro muy compacto, pues tiene la misma longitud de la cruz al suelo que de la cruz al nacimiento de la cola, y resistente. No existe una gran diferencia de tamaño entre machos y hembras, como ocurre con otras razas.

El pelaje del bichón maltés no tiene subcapa, por lo que su cuidado es relativamente fácil, no suelta apenas pelo y provoca menos síntomas en las personas alérgicas. Su cuidado requiere cepillados frecuentes y una buena alimentación.

En cuanto a su carácter, puede ser bastante desconfiado con los extraños, por lo que requiere de una buena socialización desde cachorro. No es algo preocupante, pues su carácter es dócil y sociable por naturaleza, y con una educación básica, sin grandes esfuerzos, conseguiremos que sea todo lo sociable que puede ser el maltés.

Es un perro muy común en familias con niños, por su paciencia, tranquilidad y por su naturaleza juguetona. Eso sí, siempre está alerta, y no te extrañe que ladre en cuanto perciba un sonido extraño. Eso hace del bichón maltés un excelente perro “de alarma”.

Es un animal optimista y un perfecto compañero para toda la familia. Además, posee una salud muy resistente (algo peculiar en una raza tan antigua y que ha sido perpetuada por la intervención humana); únicamente tiene tendencia a la obesidad, al moquillo (por lo que debemos tener su calendario de vacunas siempre al día) y a la conjuntivitis. En definitiva, nada que no se prevenga con las visitas habituales al veterinario.

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