¿Sufres petofilia?

Disfrazar a tu perro, dejar de lado actividades a las que él no pueda acudir o gastarte cientos de euros al mes en todo tipo de lujos para él son signos que indican que podrías padecer este trastorno.

El amor excesivo por tu mascota puede llevarte a padecer petofilia.

Te encanta pasar tiempo con tu mascota y proporcionarle todos los cuidados que necesita es una de tus prioridades. Lo entendemos, es normal y así debería ser. De hecho, tener una mascota es bueno para la salud y según un estudio, acariciar perros y gatos reduce el estrés, entre otras bondades. Sin embargo, hay ocasiones en las que el amor por tu pequeño compañero de vida puede convertirse en todo lo contrario, algo enfermizo. Si notas que tu perro o tu gato se ha transformado en el centro de tu vida y roza la obsesión, es posible que sufras petofilia. Porque aunque a día de hoy se vea como algo normal disfrazar a las mascotas, llevarlas a un spa o incluso dormir con ellas, lo cierto es que no lo es.

¿Qué es la petofilia exactamente? Muy sencillo, se trata de un trastorno que surge como consecuencia de profesarle a tu mejor amigo de cuatro patas un amor excesivo. Un problema que comienza cuando los dueños comienzan a personificar a sus mascotas, es decir, a tratarlas como si fueran humanos. Esta patología tiende a afectar más a personas que han sufrido una situación traumática o tienen ciertas carencias emocionales. En esta situación, la falta de cariño lleva a estas personas a refugiarse en el amor incondicional que dan las mascotas. Asimismo, aquellas que poseen problemas para relacionarse con los demás o con una vida social prácticamente inexistente son bastante susceptibles de desarrollarla.

Signos que indican que una persona sufre petofilia

Esta desmesurada dependencia hacia el perro/gato provoca que la persona afectada se vaya alejando cada vez más de su entorno, siendo este uno de los signos más claros de este trastorno. Pero hay algunos otros que pueden ayudarte a identificarla.

  • Gasta cantidades desorbitadas de dinero en el perro o gato, aun cuando su poder adquisitivo no es demasiado alto. Tal es el nivel de obsesión por él, que incluso la persona con petofilia llega a olvidarse de sus necesidades para centrarse por completo en las del animal y emplear más dinero en su mejor amigo que en sí misma. En estos casos, la persona petofílica puede llegar a gastar cientos de euros al mes en lujos como accesorios, juguetes o incluso spas. Unos lujos, que por otra parte, el perro no es capaz de valorar por su propia condición.
  • Se aísla del resto de su entorno: la persona con este trastorno solo obtiene satisfacción al relacionarse con animales (de hecho, lo más probable es que rechace aquellos planes a los que su mascota no puede acudir), lo cual le lleva a desarrollar una inevitable dependencia al animal, que aunque no lo creas, puede llegar a causarle verdaderos problemas a este, como dolencias cardíacas o metabólicas.
    Y si esto es así normalmente, la cosa se complica cuando la mascota se pone enferma. En este caso, la persona con petofilia llega a faltar al trabajo para volcarse por completo en esta.
  • Ven al animal de compañía como un humano. Como decíamos al principio, es inevitable desarrollar ciertos sentimientos por el perro/gato y verle como uno más de la familia. Pero debes recordar que un perro es eso, un perro, y no un bebé que necesita atención constante las 24 horas del día. Tranquilo, puede quedarse solo unas horas, no le pasará absolutamente nada. Y no, no necesita que le des comida para humanos, ellos ya tienen su pienso especializado. De hecho, darles algunos alimentos como el chocolate o cítricos podría causarles serios problemas de salud.

Al respecto de esta cuestión ha investigado el periodista Jon Katz. “Por supuesto que no es malo ni patológico querer a un animal, cuidarlo y mimarlo, pero convertirles en personas, vestirlos como muñecas, ponerles joyas o llevarles al spa es ridículo e innecesario. Personificarlos es robarles su verdadera naturaleza y faltarles al respeto”, comentó.

Hay ciertos casos conocidos de petofilia. Sin ir más lejos, Paris Hilton es probablemente una de estas personas realmente obsesionadas por su animal. ¿Sabías que sus perros tienen sus propias mansiones? Sí, como lo lees.

Pero la petofilia no es la única relación poco sana que se puede desarrollar hacia los animales. Probablemente hayas oído hablar del síndrome de Noé, que consiste en llevarse a casa a un gran número de mascotas y acumularlas de manera desmesurada sin proporcionarles unos mínimos cuidados necesarios.

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