¿Por qué hablamos a los perros como si fueran niños?

Aquellos que tenemos canes en casa les saludamos con voz aguda y alegre cuando llegamos del trabajo, ¿cuál es la razón de que les tratemos como si fueran críos?

Están en nuestra casa y dependen de nosotros

La evolución de la relación entre el perro y el hombre ha llegado a un punto en el que los peludos han pasado a ser parte imprescindible en la familia. Tan importantes son que hemos comenzado a tratarles y a hablarles como si fueran niños humanos. ¿Por qué lo hacemos? ¿Nos despiertan la misma ternura y ganas de cuidarles?

El hombre, en su trato con el perro, deja apartada su racionalidad, libera su más profunda sensibilidad y se adentra en la pureza de una relación. Sabemos, de forma consciente o inconsciente, que el animal que tenemos ante nosotros no nos valora por nuestro físico, ni por nuestros estudios, ni por nuestro dinero...

Cuando hablamos al perro, cuando le tocamos, estamos comunicándonos con un ser vivo que nos da todo su cariño sin pedir nada a cambio, que nos quiere por lo que somos, no por lo que tenemos o aparentamos.

También sabemos que son seres que, mientras están en nuestro hogar, no tienen todos los recursos para satisfacer sus necesidades básicas. Además, su manera de mirarnos, de seguirnos a todas partes y de intentar complacernos de la manera que pueden, hacen que sintamos que tenemos que cuidarles y protegerles. Exactamente igual que a los pequeños humanos.

¿Por qué cambiamos en nuestra forma de hablar a los niños cuando crecen? ¿Qué condicionantes nos hacen perder esta sensibilidad en el trato?

El perro siempre nos tratará igual, siempre estará dispuesto a estar a nuestro lado, no por inseguridad o miedo a quedarse solo como algunos opinan... Quieren estar con nosotros porque están a gusto, porque no quieren perderse algo interesante que pueda suceder estando al lado de su mejor amigo. Siempre nos acompañan, aunque nada suceda, aunque nuestra vida sea aburrida, triste, gris, falta de recursos... A ellos eso no les importa.

Los canes nos inspiran protección y ternura

Estoy convencido de que mi querido shar pei Roko, al que tanto echo de menos, jamás me hubiera preguntado si la película es más o menos buena, triste o divertida, para acompañarme al cine. No hubiera planteado un cisma a la hora de decidir si las vacaciones deberían pasarse en la playa o en la montaña… Sé que él hubiera aceptado mis gustos y opiniones de buen grado, sólo por estar a mi lado... ¡Qué gran falta de sensibilidad!

Es muy triste escuchar a personas relevantes y supuestamente inteligentes argumentando la falta de sensibilidad e inteligencia del perro.

Roko y sus amigos son seres vivos de exquisita sensibilidad. Necesitan estímulos, la proximidad de personas y animales, cariño...

Cuando olvidamos que el perro es un ser diferente y tremendamente sensible es cuando surgen los problemas. Las patologías de comportamiento de nuestro buen amigo suelen deberse, entre otras causas, a las injusticias que padecen. Injusticias como olvidarnos de que nuestro buen amigo es, sin lugar a ningún tipo de dudas, un ser vivo tremendamente sensible.

Es por esa sensibilidad y por esa dependencia hacia nosotros que hemos acabado viéndolos y tratándolos como a verdaderos niños. Su necesidad hacia nosotros, su mirada tierna, su manera de mover el rabo cuando les hablamos de manera cariñosa, su búsqueda de atención, su falta de palabras pero mucho significado en sus ojos, su amor incondicional y su admiración hacia nosotros por las que hemos adoptado esa forma de tratarles. Y tú, ¿lo haces?

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