La columna de Carlos. La culpa del abandono siempre es nuestra

Si un animal se ve en la calle es únicamente consecuencia de la acción de sus propietarios. Ni el comportamiento, ni las necesidades "incesantes" del peludo son la causa. ¡Informémonos!

Decidir adoptar no debe tomarse a la ligera
Decidir adoptar no debe tomarse a la ligera

El perro es un ser vivo. Ya se que lo sabéis, aunque durante mi carrera profesional he encontrado muchas personas que consideraban a su animal como una parte del mobiliario... Un perro siente y padece, un perro se ve afectado por el estado de ánimo de su entorno familiar y por el trato que le dispensemos. Se conforman con poco y dan mucho a cambio pero los descuidos, la dejadez o la estupidez de algunos pueden ser tan graves que conducen a las patologías físicas o de comportamiento del desasistido animal.

Ellos no nos eligen, somos nosotros los que damos el paso. Ellos simplemente nos aceptan: feos o guapos, bordes o simpáticos, ricos o pobres... nos aceptan. Si pudieran elegir, otro gallo cantaría, ¿os imagináis que emplearan nuestros mismos métodos? "Quiero un dueño guapo, limpio, que no manche mucho, que tenga poco pelo, que no se ponga malo, que gaste poco...". Con estos requisitos la mejor opción sería alguna de las figuras del Museo de Cera, aunque no les daría mucho juego.

El desamor del dueño

"¡No sé cómo pudieron convencerme! ¡Ya sabía que a la larga nadie se ocuparía del perro! ¡Y ahora, encima, las vacaciones!" 
¿Cuántas veces se escuchan protestas similares? ¿Cuántas veces los profesionales nos tenemos que morder la lengua para no "cantar las cuarenta"? ¿Alguien les puso una pistola en la cabeza para comprar el perro?
Y algunos dirán: "¿Usted sabe lo que es aguantar a los niños pidiendo todos los días al dichoso perrito?"
Yo también fui un niño que intentó minar la paciencia de sus padres pidiéndole un perro todos los días, todos los meses, todos los años... Yo no tuve perro hasta que demostré tener capacidad suficiente como para responsabilizarme de un animal.

Roko llegó a casa cuando yo había acabado la carrera y había abierto la clínica. Yo no estoy frustrado por no haber tenido antes a mi perro, y puedo decir en voz muy alta que estoy muy orgulloso del comportamiento de mis padres. Roko fue un perro feliz que vivió con mi madre desde que mi padre decidió que era el momento de visitar el cielo. ¿Qué habría pasado si el perro hubiera llegado en un momento inadecuado? ¿Qué habría pasado si mis padres me hubieran callado la boca con el perrito?

La facilidad del abandono es el camino para muchos cobardes

Podemos rescindir un contrato, podemos separarnos o divorciarnos, podemos deshacer una sociedad pero... ¿Cómo rompemos la unión con un animal que ya no queremos tener, con el animal que nosotros elegimos, con el animal que nos quiere, que nos adora? ¿Cómo?

La solución suele ser la más sencilla a la par que la más cobarde: abandonando al animal. Como no nos puede delatar... ¡¡Qué asco!!

Una decisión que implica compartir nuestra vida durante unos quince años con otro ser vivo no debe ser tomada a la ligera. Valoremos nuestras posibilidades, asesorémonos por profesionales y si tomamos la decisión y esta fue equivocada... ¡¡No seamos cobardes!! Admitámoslo y realicemos un pequeño esfuerzo para buscar un nuevo hogar al perro. Demos la cara, ese pequeño esfuerzo evitará el inmenso dolor que supone un abandono.

¿Cómo se sentirían ustedes si su pareja (que está hasta el gorro de su relación) les abandonara, sin ropa, sin comida, sin el móvil y sin un euro, en medio de la selva amazónica?

Antes del terrible desenlace que supone un abandono, la relación suele verse deteriorada por malos comportamientos del animal, destrozos en el hogar, conflictos familiares... El perro no tiene la culpa, él no fue el que eligió. Tampoco fue él el que proporcionó una inadecuada educación. Usted es el único responsable de sus errores y si es posible no los cometa.

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