¿En qué nos fijamos a la hora de escoger un ave?

Su color, su tamaño, su inteligencia… Hay unos cuantos criterios base por los que nos movemos la mayoría de personas a la hora de elegir al pájaro con el que queremos convivir. ¿En cuál de estos pensaste tú?

El color y el canto son muy tenidos en cuenta
El color y el canto son muy tenidos en cuenta

Si nos paramos un momento a pensar en la extensísima variedad de especies de ave que pueden llegar a formar parte de nuestras vidas, podremos comenzar a tener un poco más claro lo difícil que resulta realizar una correcta y adecuada elección de un pájaro como animal de compañía.

Fijarse de forma exclusiva en la belleza, en el gran atractivo exterior del animal y los magníficos colores de sus plumas suele conducir a graves errores.
Pero no sólo la belleza general es un criterio de elección, a continuación te contamos los más tenidos en cuenta.

El color y los tonos de las plumas de un ave pueden definir nuestra elección por encima del carácter

La infinidad de colores y el inagotable número de combinaciones que se pueden presentar es uno de los criterios de selección más tenidos en cuenta por los posibles propietarios para decantarse por un animal u otro.

Canto. Que el animal cante o no suele ser otro de los factores que muchos propietarios buscan en el momento de elegir un compañero plumífero. En el caso de estar interesados por la melodía que interpreta el ave, la opción del canario macho sigue siendo casi la prioritaria.

Forma. Aunque muchos pensaran que las formas de los pájaros no son demasiado variadas y que, como mucho, entre las distintas especies existe principalmente una diferencia de tamaño, la realidad es bien distinta... Como ejemplo pensemos en las grandes diferencias de todo tipo, entre ellas de forma, que podemos apreciar si comparamos un diamante mandarín con una cacatúa alba o si comparamos un colibrí con un tucán.

Imitación. Poseer la capacidad de imitar sonidos, entre otros la voz del hombre, es uno de los factores que más buscan cierto tipo de propietarios. Lo que muchos no parecen tener presente es que esa cualidad no “figura de serie” ni está “grabada en el disco duro”. La capacidad de imitación es una dotación que únicamente tienen ciertas especies pero, en la mayoría de los casos, si no ponemos mucho de nuestra parte, esa característica nunca llegará a ser exhibida y nos referimos a que necesitan un entrenamiento con paciencia, tiempo y premios. Siempre empezando por sonidos fáciles, de uno en uno y pasando a palabras o melodías más complejas si notas que tu amigo plumífero es capaz de retenerlas.

¿Y el comportamiento?

Como podemos comprobar, entre los principales criterios de selección anteriormente citados no figura el tipo de comportamiento del animal y las específicas necesidades que acarrean las “formas de ser” de ciertos animales, la facilidad o dificultad en los cuidados, sus expectativas de vida, predisposición a enfermedades, necesidades de espacio, tiempo...

Existe un gran número de puntos que el nuevo propietario no tiene en cuenta antes de su elección, puntos fundamentales para una relación positiva y exenta de problemas. Deberíamos hacer más hincapié en temas tan importantes como el espacio que va a necesitar el animal y del que disponemos, el tiempo que vamos a poder brindarle (cada especie de ave necesitará más o menos), el dinero que nos gastaremos, la edad a la que pueden llegar (los yacos y los guacamayos pueden durar 60 años y los loros amazonas hasta 70) y la forma de ser de cada especie.

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