El fila brasileiro, el perro del cuello protegido

Esta raza de perro llegó a América tras su descubrimiento y ayudó al europeo a conquistarla, usándole para labores no muy éticas. Conoce su pasado con nosotros.

Los ganaderos brasileños necesitaban un perro de presa
Los ganaderos brasileños necesitaban un perro de presa

Tras el descubrimiento de América los europeos llegaron al nuevo continente dispuestos a construir sus casas y poblar el lugar. A principios del siglo XVI los portugueses se asentaron en Brasil, un país que hasta la fecha se dedicaba casi en su totalidad a la industria del azúcar por ello necesitaban la ayuda de Uruguay y Argentina en cuestión de materias primas, de ganado y de un ayudante peludo que allí se dedicaba a acompañar a los vaqueros. Cuando la industria del azúcar sufrió una gran caída, los ganaderos se trasladaron al norte de Sao Paulo para abastecerse de carne pero, sin quererlo, atrajeron al jaguar. Los ganaderos no conseguían hacer frente a este predador con los perros pastores así que se empeñan en conseguir un perro de presa.

En este momento, las razas de presa españolas eran bastante solicitadas, sobre todo el presa canario. Aunque no se puede decir a ciencia cierta que el fila brasileiro sea descendiente del presa canario, lo más seguro es que ambos desciendan del mastiff inglés y el bulldog.

El jaguar usa como golpe mortal atacar directamente a la nuca mientras aprisiona las cervicales, por eso el ganadero se ocupó de crear una raza que tuviera piel sobrante en la zona del cuello para que pudiera sobrevivir a tal ataque. El hocico del fila también fue “diseñado” a conciencia, no es tan corto como en el resto de los perros de presa pues no le dejaría realizar una mordida efectiva contra el peligroso jaguar.

En el siglo XVII la expansión de la economía agraria y de las minas hizo que se necesitará más ayuda en estos campos, así que se utilizó a africanos porque los autóctonos no podían trabajar tan duro debido a sus características físicas. Por lo tanto, el perro de presa pasó a ser un vigilante de los esclavos que trasladaron al país. Este perro fue el blood hound, que tenía un buen olfato y conseguía atrapar a cualquier esclavo que intentara huir. Este perro tuvo una gran influencia en la creación del fila brasileiro en cuanto a su morfología y carácter.

En 1946 el doctor Santos Cruz, junto a Joâo Ebner y Erwin Rathsam, registró las características del fila brasileiro. En 1953 llega a Europa el primer fila de la mano del príncipe Albrecht von Bayern. En 1986 la FCI reconoce oficialmente a esta raza.

Un perro obediente y siempre alerta

El fila brasileiro es valiente, firme, seguro y calmado. 

En familia es muy obediente y con los niños es paciente. No es violento ni nervioso si oye ruidos raros o le llevamos a lugares nuevos. Es un buen guardián, continúa teniendo sus instintos de caza y también los de conducir al ganado.

Tiene mucha seguridad en sí mismo.

Aspecto físico

El fila brasileiro macho mide entre 65 y 75 cm hasta la cruz y la hembra de 60 a 70 cm. Ellos pesan 50 kilos como mínimo y las hembras 40 kilos como mínimo. El cuerpo de este animal es muy fuerte, tiene una osamenta poderosa y  una estructura compacta aunque armoniosa. Su gran estatura no le quita agilidad. La grupa es ancha y larga con un ángulo de unos 30 grados respecto a la horizontal. El tronco tiene las costillas bien arqueadas aunque sin interferir con la posición de los hombros. El pecho es profundo y los pectorales están bien definidos.

Sus patas delanteras tienen unos hombros con los dos huesos (omóplato y húmero) de igual medida. Las traseras están paralelas y tienen unos huesos fuertes. La longitud de la pierna desde el suelo al codo debe ser el 50% de la distancia de la cruz al suelo. Sus pies tienen unas almohadillas gruesas y unas uñas fuertes.

Su cabeza es muy grande aunque proporcionada con el resto del cuerpo, tiene una forma trapezoidal. Tiene una curva muy suave desde la frente hasta el occipital que es más notoria en cachorros. El stop no se marca. El hocico del fila es fuerte, ancho y profundo. Es grueso en su base aunque se estrecha un poco para volver a ensancharse en la línea frontal. La trufa tiene unas fosas nasales anchas y es de color negro. Sus ojos son algo grandes y están separados entre sí, pueden ser de color marrón oscuro hasta amarillo. Las orejas son grandes, gruesas, caídas y acaban redondeadas. Una característica muy notable de este animal es su cuello, que está lleno de pliegues en la zona de la garganta.

La cola de este animal es ancha en su base estrechándose hacia la altura del jarrete. Ni se enrosca ni cae sobre el lomo.

El pelo del fila es corto, suave, abundante y pegado a la piel. Sus colores pueden ser cualquiera menos el blanco y el ceniza. Puede ser atigrado o tener manchas blancas en los pies pecho y cola.

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