¿Cuánto espacio necesita mi mascota?

Los perros y los gatos tienen sus territorios y sus propias necesidades espaciales pero ¿es verdad todo lo que se habla acerca de la extensión que precisan?

Cada animal merece su propio espacio
Cada animal merece su propio espacio

El espacio ideal que necesita nuestra mascota es aquel que le permite realizar sus necesidades fisiológicas y actividades etológicas de manera natural. En cuanto a necesidades fisiológicas nos referimos a alimentación, sueño, higiene, ejercicio, socialización y expulsión de excrementos. Respecto a las exigencias etológicas estamos hablando de aquellas referentes a la comunicación y forma de ser del animal: su rutina, sus manías, su necesidad de interaccionar con peludos y humanos… Con lo cual el espacio no solo son las cuatro paredes de tu casa, estamos hablando del conjunto de hogar y entorno.

Centrémonos un momento en el perro. El espacio es uno de los puntos a tener en cuenta antes de adoptar un can. Existen muchas “leyendas” alrededor de los metros que necesita un can. Entre ellas podemos escuchar:

  • Un perro grande no puede vivir en un piso.
  • Un can, del tamaño que sea, no puede estar en un loft o estudio (piso pequeño).
  • Un peludo solo será completamente feliz en una casa con una parcela donde correr.

Estos son varios ejemplos que evidencian la importancia del asesoramiento de un experto sobre los pormenores de tener un animal de compañía. Si alguien ha pronunciado estas frases es muy probable que no haya tenido perro en toda su vida.

Si esa persona hubiera convivido con uno o varios peludos y/o hubiera tenido una conversación al respecto con un veterinario o profesional del sector, sabría ya que cualquier perro (sea del tamaño que sea, raza y características etológicas) puede vivir en cualquier tipo de casa… Incluso puede acompañar a humanos sin casa ¿no?

Un perro no necesita correr por nuestro hogar, debe hacerlo fuera de él. Un cánido que vive en un piso, si dispone del tiempo que necesita para ejercitar y entretenerse en el parque o similares (subrayemos bien esta frase), será el más feliz del mundo y pasará los ratos caseros dormitando la mayor parte del tiempo.

Pero si el animal no tiene sus momentos largos estirando las patas en la calle, jugueteando, olisqueando y corriendo, dentro de nuestra casa desarrollará algún que otro problema de comportamiento, pues necesitará desahogarse y entretenerse de alguna manera. Será entonces cuando vengan los problemas que llevan a alguno a decir con total rotundidad que un perro no puede vivir en un piso.

El caso de los gatos

Ya hemos explicado en otras ocasiones que los mininos tienen sus propios territorios: para comer, para descansar, para esconderse, para hacer sus necesidades… Unos espacios que no deben ser cambiados (a no ser que el gato nos lo esté “pidiendo”) y que deben ser respetados pues de lo contrario podríamos causar estrés o malestar a nuestro animal. Dicho esto, los gatos se contentan perfectamente viviendo en una casa, sea del tamaño que sea, siempre que respetemos las normas de sus territorios. Todo lo que necesita puede estar en entre esas paredes.

Los gatos tienen sus propios terrenos que deberemos respetar

Un propietario interesado en el bienestar de su gato adecuará la organización de su casa, sin necesidad de ningún cambio o mudanza, a aquello que demanda su nuevo amigo peludo.

Lo más significativo del espacio para los gatos es utilizarlo de forma correcta: que cada mueble y producto esté “en su sitio” y que estos rincones hayan sido elegidos convenientemente.

La dificultad en las casas pequeñas puede llegar cuando adoptamos más de un felino. En este caso, aunque los gatos compartan ciertas zonas comunes, pueden surgir conflictos dependientes de la “forma de ser de los individuos".

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