¿Conoces a Cini? La perra que detecta subidas y bajadas de azúcar en paciente...

Cini es la perra de asistencia de Lidia, una joven aragonesa, y le avisa cuando detecta posibles hipo o hiperglucemias a través del olfato.

Cini y Lidia
Lidia con su perra Cini. Foto: Facebook de Lidia Nicuesa

Cini es una perra de tres años que acompaña a su dueña Lidia a todas partes. Lidia tiene diabetes tipo 1 y la función de Cini (azucarada en hindi) es avisarle cuando suben o bajan sus niveles de azúcar para que Lidia se mida el nivel y tome las medidas necesarias. Este miércoles, el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid le entregará el Premio Bienestar Animal 2017 a esta Jack Russell terrier por su labor preventiva.

Cuando Cini detecta que el nivel de azúcar sube o baja mínimamente, se sienta, mira fijamente a Lidia y lanza uno o dos ladridos. Si están en un sitio donde no puede ladrar, como en la universidad (donde Lidia estudia Magisterio), Cini le avisa con golpes de su pata y mordiendo un mordedor que lleva prendido al collar. Así, Lidia puede anticiparse y no correr peligro en ningún momento. Incluso cuando todo el mundo duerme, Cini está pendiente de ella. Esta perra es el primer can capaz de detectar los niveles de azúcar en España.

Pero, ¿cómo se consigue que un perro pueda detectar las posibles y temidas hipo e hiperglucemias? Cini recibió su entrenamiento para esta labor en Canem, un centro aragonés que se ocupa del adiestramiento canino de perros de asistencia como ella y de asesorar a las personas que conviven con este tipo de canes. En el mismo centro colabora Lidia dando asistencia a las familias que acuden a ello.

Trabajan exclusivamente mediante el refuerzo positivo con ejercicios con muestras de sustancias. El perro detecta a través del olfato una sustancia llamada isopreno que se encuentra siempre en las hipoglucemias y debe avisar de su presencia mediante la focalización en la persona y el ladrido. A los cuatro meses el animal ya es capaz de detectar las bajadas de azúcar, pues, aunque son las más difíciles de detectar, se les enseña primero porque es lo más peligroso.

Una vez que el perro es capaz de detectar tanto las hipoglucemias como las hiperglucemias, se pasa a la simulación de espacios reales, por ejemplo de una habitación, y en distintas situaciones: estudiando, durmiendo… Así el perro sabe afrontarse a distintas situaciones y reaccionar a las subidas y bajadas de forma adecuada. Lo que el diabético gana con el perro de asistencia es tiempo, algo que es fundamental.

En Canem se trabaja con camadas de diez cachorros seleccionados, siempre de la raza Jack Russell terrier (por su tamaño y su gran capacidad de aprendizaje) y casi siempre hembras, por su carácter más equilibrado, y no sólo detectan las subidas y bajadas de sus dueños, sino las de cualquier persona.

CONTINÚA LEYENDO